Desde finales de la semana pasada, los bonos soberanos de las principales economías del mundo han experimentado una venta masiva que ha llevado a sus rendimientos a niveles récord, afectando también a los mercados de renta variable en Wall Street. Un claro ejemplo de esto es el bono del Tesoro de EE. UU. a 10 años, que actualmente presenta un rendimiento de 4,672%, el más alto desde principios de 2025.
Impacto en el mercado global
Según Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, este aumento en los rendimientos de los bonos a largo plazo de EE. UU. es significativo porque indica un cambio en el costo del dinero a nivel global. «Cuando la tasa libre de riesgo aumenta, todos los activos financieros deben reajustar sus valoraciones», explicó.
Los bonos soberanos a 10 años de Alemania están en su nivel más alto desde 2011, mientras que los del Reino Unido alcanzan su máximo desde 2008. En Japón, los bonos a 10 años están en su punto más alto desde 1996.
Factores detrás de la venta masiva
Maquieyra atribuye esta situación a varios factores. En el corto plazo, el aumento en los precios del petróleo ha generado presión sobre las expectativas de inflación, lo que reduce la posibilidad de que la Reserva Federal (Fed) baje las tasas de interés y, por ende, obliga al mercado a exigir mayores rendimientos.
Nicolás Kohn, del Head Wealth Management Research en Balanz, también señala que la reciente decepción en la inflación mayorista en EE. UU. ha sido un catalizador negativo para las tasas de interés y el sentimiento del mercado. Además, desde el Centro Schwab de Investigación Financiera (SCFR) sugieren que la falta de avances en las negociaciones con Irán podría estar influyendo en la dinámica del mercado.
Expectativas futuras
Los analistas ya están considerando la posibilidad de que la Fed aumente las tasas de interés nuevamente. Según el FedWatch de CME Group, hay un 58% de probabilidad de que esto ocurra en la reunión de diciembre de este año, cifra que se eleva al 80% para abril de 2027.
Problemas estructurales a largo plazo
Maquieyra también menciona que, a largo plazo, las principales economías desarrolladas están mostrando una dinámica fiscal débil, con altos déficits y una creciente necesidad de financiamiento. Esto lleva a los inversores a exigir una prima más alta para adquirir bonos a largo plazo.
Los casos del Reino Unido y Japón son emblemáticos. En el Reino Unido, la preocupación por un cambio en el liderazgo político que podría llevar a una mayor expansión fiscal ha generado inquietud en el mercado. En Japón, la reciente solicitud de la primera ministra para un presupuesto adicional ha sorprendido a los inversores, que inicialmente creían que no se requerían fondos adicionales.
Consecuencias para Argentina
Los países con mayor riesgo crediticio, como Argentina, están en una posición más vulnerable. Maquieyra señala que el costo de financiamiento externo para Argentina no solo depende del riesgo país, sino también de la tasa de los bonos del Tesoro de EE. UU. Un aumento en esta tasa implica automáticamente un mayor costo de financiamiento.
Esto puede impactar a Argentina de dos maneras: primero, al aumentar la tasa de descuento, ya que los bonos argentinos deben ofrecer rendimientos más altos para seguir siendo atractivos. Segundo, puede aumentar el riesgo país, ya que los inversores podrían optar por activos más seguros a medida que los rendimientos de los bonos soberanos aumentan.
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