Vaca Muerta impulsará un superávit energético sin precedentes
El desarrollo de Vaca Muerta está comenzando a tener un impacto significativo en la economía argentina, especialmente en la acumulación de divisas. Expertos en economía han revisado sus pronósticos al alza, proyectando un superávit comercial energético que oscilará entre 7.300 y 13.000 millones de dólares para el año 2025.
Nicolás Arceo, director de la consultora Economía & Energía, presentó una visión más conservadora, pero igualmente alentadora. Arceo proyecta un superávit comercial energético de 5.053 millones de dólares para 2024 y 7.340 millones para 2025. Aunque estas cifras son más modestas, representan un avance significativo en comparación con los saldos neutros o negativos de años anteriores, como en 2022, cuando el saldo fue negativo en más de 4.300 millones de dólares.
El crecimiento de las exportaciones de Vaca Muerta es fundamental para estas proyecciones. Se espera un aumento del 22% en 2024 y otro del 10% para 2025, mientras que las importaciones disminuirán en un 42% este año y un 29% el próximo. Este escenario se sustenta en la expansión de la capacidad de exportación de crudo a través del Oleoducto Transandino, que alcanzará los 95 mil barriles por día en enero de 2025, y el aumento de la capacidad de transporte de Oldeval, que llegará a 540 mil barriles por día en marzo de ese mismo año.
Los precios internacionales del petróleo y el gas también jugarán un papel crucial. Arceo estima un precio del barril Brent de 77 dólares para 2025 y un aumento del precio del gas natural licuado (GNL) a 13 dólares por millón de BTU. Otros analistas, como Daniel Dreizzen, de Aleph Energy, son más cautos y proyectan precios algo más bajos, con el Brent a 74 dólares y el GNL en torno a los 12,5 dólares.
Desde el Gobierno, el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, anticipó un superávit de 5.000 millones de dólares para este año y hasta 10.000 millones para 2025, lo que refleja la expectativa general de que Vaca Muerta continúe siendo un motor clave para la recuperación económica del país.
Además de las proyecciones sobre el aumento de las exportaciones, el impacto de Vaca Muerta se extiende a la reducción de las importaciones energéticas, lo que contribuye directamente al superávit comercial. La caída del 42% en las importaciones previstas para 2024 está vinculada al incremento de la producción interna de petróleo y gas, lo que reduce la dependencia del país de los mercados internacionales. Esto no solo estabiliza la balanza comercial, sino que también fortalece la seguridad energética del país.
Otro factor relevante en este escenario es la infraestructura. Las inversiones en el aumento de la capacidad de transporte, como la expansión del Oleoducto Transandino y Oldeval, son cruciales para permitir el crecimiento sostenido de las exportaciones. Sin estas mejoras, la capacidad de Vaca Muerta para aprovechar plenamente su potencial quedaría limitada. La infraestructura adecuada garantiza que los incrementos en la producción puedan ser efectivamente transportados a los mercados internacionales, consolidando a Argentina como un exportador energético competitivo.
Finalmente, la variabilidad de los precios internacionales es un aspecto que puede influir en el resultado final de estas proyecciones. A pesar de los esfuerzos internos para mejorar la producción y la capacidad de exportación, el mercado energético global sigue siendo volátil. Los precios del petróleo y del gas pueden fluctuar según la demanda mundial, las decisiones geopolíticas y los avances tecnológicos en energías alternativas, lo que implica que los beneficios proyectados para Vaca Muerta estarán sujetos a estas fluctuaciones.
