El Gobierno anunciará que cerró 2024 con superávit y buscará conseguir margen fiscal para bajar impuestos este año
El Ministerio de Economía estima un superávit fiscal del gobierno en 2024
El Ministerio de Economía revelará este viernes el resultado fiscal completo del 2024, que mostrará un significativo ajuste realizado por el Gobierno para lograr el equilibrio en las cuentas públicas durante su primer año de gestión. Las proyecciones iniciales indican un superávit primario del 1,9% del PBI y un superávit financiero del 0,3% al incluir el pago de intereses de deuda.
Este resultado sería el más favorable desde 2008 y el primero con superávit financiero desde 2010, cuando se registró un 0,2% del PBI. A diferencia de esos años, el sector público nacional partía de un déficit en el Tesoro de 4,4% del Producto, según estimaciones de Portfolio Personal Inversiones (PPI).
“El compromiso con el ancla fiscal fue tan sólido que se logró sobrecumplir la meta de ‘equilibrio fiscal’. En los primeros once meses de 2024, se obtuvo un superávit primario de 2,1% del PBI y uno financiero de 0,6%”, indicaron desde PPI. Los datos del último mes del año, que la Secretaría de Hacienda dará a conocer, sugieren un diciembre favorable, considerando la estacionalidad del gasto (déficit primario de 0,2% frente a un promedio de 0,8% en la gestión anterior).
Las proyecciones iniciales hablan de un superávit primario de 1,9% del PBI y uno financiero de 0,3% del Producto. Se trataría, así, del resultado fiscal más favorable desde 2008 y el primero con superávit financiero desde 2010.
Por su parte, la consultora LCG estima que, con el resultado positivo acumulado hasta noviembre, el Gobierno mostrará cuentas superavitarias incluso si diciembre cierra en rojo. “En diciembre, la estacionalidad del gasto suele jugar en contra (pago de aguinaldos, saldo remanente de AUH, y devengamiento de atrasos en meses previos, principalmente en energía)”, señalaron, aunque anticipan que el superávit primario sería de 1,8% del PBI y el financiero de 0,2%, un poco menor a lo esperado inicialmente por el Palacio de Hacienda.
Para alcanzar el equilibrio en las cuentas públicas en su primer año, el Gobierno implementó un ajuste significativo en el gasto público y un aumento en la recaudación mediante incrementos en algunos impuestos, como el PAIS. Los datos preliminares indican que el gasto total se redujo aproximadamente un 26% durante el primer año de gestión, especialmente en jubilaciones y pensiones, subsidios económicos, transferencias a provincias e inversión en obra pública.
El ajuste fiscal se centró en reducir de manera inmediata ciertas partidas del gasto público para obtener indicadores superavitarios desde los primeros meses de gestión. El equipo económico buscó demostrar al mercado que el Estado nacional no requeriría financiamiento adicional, ya sea a través de asistencia monetaria del BCRA o de endeudamiento neto, como señal de solvencia hacia los tenedores de deuda pública.
Para conseguir el equilibrio en las cuentas públicas en el primer año de mandato, el Gobierno precisó combinar un muy fuerte ajuste en el gasto público y un aumento en la recaudación a través de subas de algunos impuestos.
Los datos de gasto devengado, que incluyen erogaciones comprometidas pero no necesariamente pagadas, indican que en 2024 el ajuste del gasto primario fue del 27%, mientras que el gasto total, incluyendo capital, se redujo en 26% durante el año.
Según datos preliminares de Analytica, el recorte del 27% en el gasto primario incluyó una disminución del 14% en la partida de jubilaciones y pensiones, el mayor componente del presupuesto. Este ajuste se concentró en los primeros meses del año y se estabilizó tras la implementación de una fórmula mensual de actualización por inflación. La obra pública se desplomó 76%, las transferencias a provincias cayeron casi 70%, seguidas por otros programas sociales (-41%), subsidios económicos (-37%) y gasto en personal (-20%), según Analytica.
El economista Nadin Argañaraz calculó la disminución del gasto público en relación al PBI. Según su análisis, el gasto devengado pasó de representar 19,9% del PBI en 2023 a 15,7% en 2024, lo que equivale a una caída de 4,2 puntos porcentuales del PBI entre ambos años.
La persistente presión tributaria ha generado reclamos de diversos sectores, como el agro y la industria. Desde el sector agropecuario, persisten los pedidos para reducir las retenciones en un contexto de márgenes ajustados por los altos costos en dólares y los bajos precios internacionales de las materias primas. El Gobierno ha identificado los derechos de exportación como un tributo prioritario para una eventual reducción, junto con el impuesto a los débitos y créditos (impuesto al cheque).
Para avanzar en una disminución significativa de los impuestos, el Ejecutivo estima que sería necesario un incremento en la recaudación tributaria equivalente a más de un punto del PBI en 2025, alineado con un repunte de la actividad económica.
Una proyección del Ministerio de Economía sugiere que un crecimiento del PBI de 5% en 2025 podría generar una recaudación adicional de hasta 1,2 puntos del PBI. Sin embargo, el consenso del mercado anticipa una expansión superior al 4%. Este margen fiscal podría permitir reducciones impositivas, aunque el equipo económico aún no ha definido una estrategia concreta.
Recientemente, Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, señalaron que los derechos de exportación serían el primer tributo a revisar, junto con el impuesto al cheque. Aún no se ha determinado una hoja de ruta específica ni el alcance de cualquier recorte o baja de impuestos.
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