jueves 07 mayo 2026

Impacto de la suba del combustible en logística

El aumento en los precios del petróleo a nivel global está teniendo un efecto significativo en la logística, afectando tanto el transporte terrestre como el aéreo. Esta situación ha llevado a operadores y gobiernos a implementar diversas estrategias de respuesta.

En países como Brasil, el impacto se siente de manera directa en las operaciones diarias. La Asociación Brasileña de Operadores Logísticos ha señalado que el diésel representa entre el 30% y el 40% de los costos operativos, lo que amplifica cualquier variación en el precio internacional del crudo.

Como consecuencia, se está generando una creciente presión sobre contratos logísticos, tarifas de transporte y planificación operativa, lo que está llevando a ajustes a lo largo de toda la cadena de suministro.

Transporte terrestre: costos en alza y presión sobre contratos

El impacto en el transporte de cargas por carretera es uno de los más visibles. La suba del combustible no solo incrementa los costos directos, sino que también obliga a revisar estructuras tarifarias previamente acordadas, generando tensiones entre operadores y clientes.

En Brasil, los efectos comenzaron a sentirse poco después del inicio del conflicto en Medio Oriente, con ajustes contractuales que ya están afectando a los servicios logísticos.

Para mitigar esta situación, el gobierno brasileño ha implementado medidas como la reducción de impuestos sobre combustibles y subsidios a productores e importadores, buscando contener el traslado de costos y sostener la actividad logística.

No obstante, desde el sector se advierte que estas soluciones tienen un alcance limitado y que el problema fundamental sigue siendo la alta dependencia del diésel, lo que abre un debate sobre la necesidad de diversificar la matriz energética del transporte.

Transporte aéreo: riesgo operativo y planificación de contingencias

El impacto no se limita al transporte terrestre. En el sector aéreo, las alertas son aún más críticas debido a la posible escasez de combustible para aviación.

Desde la Asociación Internacional de Transporte Aéreo se advierte que podrían registrarse cancelaciones de vuelos en Europa y Asia si se profundizan las restricciones de suministro, lo que afectaría directamente la logística de carga aérea, especialmente en productos de alto valor o sensibles al tiempo.

Además de buscar fuentes alternativas de abastecimiento, el sector aéreo plantea la necesidad de planes coordinados entre gobiernos, que incluyan posibles esquemas de racionamiento y flexibilización del uso del espacio aéreo para optimizar operaciones.

Este escenario introduce un nuevo nivel de incertidumbre en las cadenas globales, donde la disponibilidad de capacidad aérea es clave para mantener flujos comerciales críticos.

Respuestas fiscales: alivio inmediato con costo económico

Frente a la presión sobre costos logísticos, varios países están avanzando con medidas fiscales para amortiguar el impacto.

En Canadá, el gobierno ha decidido suspender temporalmente impuestos sobre combustibles, incluyendo diésel y combustible de aviación, con el objetivo de reducir el costo por litro y aliviar a transportistas y consumidores. Esta medida busca sostener la competitividad logística a corto plazo, aunque implica una fuerte caída en la recaudación.

Un enfoque similar se observa en México, donde el gobierno aplica estímulos fiscales al impuesto sobre combustibles para contener los precios. Sin embargo, los especialistas advierten que este mecanismo no elimina el costo, sino que lo traslada al plano fiscal, afectando los ingresos públicos y generando presión sobre el presupuesto.

Además, este tipo de políticas puede tener efectos indirectos en la logística, ya que al desacoplar parcialmente el precio real del combustible, se debilitan los incentivos para mejorar la eficiencia energética en el transporte.

Más allá de las respuestas a corto plazo, el escenario actual está acelerando discusiones sobre la necesidad de avanzar hacia combustibles alternativos como biometano, diésel verde o GNC, así como fortalecer el desarrollo de un sistema multimodal que reduzca la dependencia del transporte carretero.

En Europa, el impulso hacia nuevas matrices energéticas también está ganando protagonismo. La creación de alianzas para el desarrollo del hidrógeno limpio busca reducir la exposición a los combustibles fósiles importados y construir cadenas de suministro más resilientes.

Estas iniciativas no solo responden a objetivos ambientales, sino también a una necesidad operativa: reducir la volatilidad de costos logísticos frente a shocks externos.

Una variable crítica para la competitividad logística

El actual escenario confirma que el combustible sigue siendo uno de los principales determinantes de la competitividad logística a nivel global.

La combinación de suba de costos, riesgo de abastecimiento y presión fiscal obliga a repensar tanto las estrategias operativas como las políticas públicas vinculadas al transporte y al comercio exterior.

En el corto plazo, las medidas fiscales y los subsidios permiten amortiguar el impacto. Sin embargo, en el mediano y largo plazo, la discusión se traslada hacia la necesidad de construir cadenas de suministro más eficientes, diversificadas y menos dependientes de los combustibles fósiles.

Para el sector logístico, el desafío no es solo adaptarse a un contexto volátil, sino redefinir su estructura para sostener la operación en escenarios cada vez más inciertos.

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