jueves 12 marzo 2026

La importancia del petróleo y gas convencional para la seguridad energética argentina

El sector convencional enfrenta un declive significativo, pero sigue siendo fundamental para el abastecimiento energético y la economía regional.

El petróleo y gas convencional en Argentina están atravesando un declive estructural, pero su relevancia para la seguridad energética argentina es indiscutible. Durante un reciente webinar titulado “¿Han muerto los convencionales?”, expertos del Instituto de Energía de la Universidad Austral discutieron sobre este tema.

Entre los participantes se encontraban Emilio Nadra, Adolfo Storni y Nicolás Arceo, moderados por Roberto Carnicer, director del Instituto. Los especialistas coincidieron en que, aunque el desarrollo de recursos no convencionales, como los de Vaca Muerta, ha ayudado a mitigar la caída de la producción, el petróleo convencional sigue representando más del 50% del crudo refinado en el país, siendo crucial para la producción de gasoil.

Este sector no solo genera empleo directo e indirecto en provincias como Chubut y Santa Cruz, donde representa entre el 8% y el 13% del empleo privado formal, sino que también es vital para mantener las economías regionales. La continuidad de esta actividad es esencial para preservar el tejido social en comunidades que dependen de ella.

Sin embargo, la producción convencional ha disminuido un 39% en petróleo y un 38% en gas en la última década. Las causas incluyen la caída de precios internacionales, el aumento de costos operativos en dólares y una alta presión fiscal. Los costos operativos en el sector convencional varían entre 20 y 50 dólares por barril, en comparación con 5 a 10 dólares en el sector no convencional.

Si esta tendencia persiste, Argentina podría verse obligada a importar crudo pesado antes de 2030, lo que afectaría negativamente la balanza comercial y los precios internos de los combustibles. Además, el declive del sector plantea riesgos sociales y fiscales, como la pérdida de autosuficiencia energética y la reducción de empleos calificados.

Para evitar este escenario, los expertos sugieren que no se trata de subsidiar la producción, sino de eliminar los desincentivos que limitan la inversión. Proponen medidas como la eliminación de derechos de exportación al crudo convencional, revisión de regalías provinciales, incentivos fiscales, y la promoción de técnicas de recuperación secundaria y terciaria.

El mensaje final del webinar fue claro: el petróleo y gas convencional no están “muertos”. Su continuidad es esencial para complementar al sector no convencional, garantizar la seguridad energética argentina, preservar empleos bien remunerados y mantener la actividad económica en las regiones afectadas.

La industria argentina cuenta con reservas, infraestructura y capacidades técnicas; lo que se requiere es una decisión política y un marco regulatorio adecuado.

Keyword: seguridad energética argentina