viernes 26 junio 2026

El impacto del pago de deuda en el mercado financiero

En la antesala de la Navidad, el riesgo país ha mostrado una tendencia a la baja, cerrando por debajo de los 650 puntos básicos. Este nivel representa un mínimo en el índice de JP Morgan desde mediados de 2019.

Se espera que esta tendencia se mantenga y posiblemente se acentúe a principios del próximo año, coincidiendo con el pago de cupones y capital de los bonos Bonares y Globales, resultado de la reestructuración de deuda realizada por el exministro de Economía, Martín Guzmán, en 2020. Este pago, que asciende a un total de USD 4.200 millones, afectará las reservas del Banco Central, aunque no de manera total, ya que una parte de estos bonos está en manos de organismos públicos. Sin embargo, el impacto más significativo se sentirá entre los inversores privados, quienes recibirán una inyección considerable de dólares, que podrían ser reinvertidos en activos argentinos, incluidos los mismos bonos.

Este flujo de capital, si se confirma, podría impulsar las cotizaciones y revitalizar la caída del riesgo país. “Cuando el Tesoro realice el pago, se inyectarán al sector privado USD 3.500 millones, lo que generará un exceso de oferta de divisas sin que aumente la oferta de bonos soberanos en dólares en el mercado”, detalla un informe especial sobre la deuda de Aurum Valores. “Esto debería contribuir a nuevas subidas de activos argentinos, destacándose la mejora en los precios de los bonos en dólares”, añade el informe.

Existen otros factores que alimentan esta expectativa. Al analizar los mercados emergentes, Argentina se distingue del resto por su potencial de crecimiento. A pesar de la rápida disminución del riesgo país, aún persisten dudas sobre el futuro inmediato, como la forma en que el Banco Central recuperará reservas y cuándo se levantará el cepo cambiario. No obstante, la perspectiva es positiva desde el punto de vista del mercado, y el orden de las cuentas públicas respalda una visión optimista, especialmente en comparación con otras naciones de la región que enfrentan escenarios más complejos.

Brasil, por ejemplo, ha sido un caso notable en los últimos meses.

“Si consideramos que otros emergentes están ofreciendo rendimientos por debajo de los de Argentina, podemos anticipar que el desempeño a corto plazo de los bonos en dólares será favorable”, señala Aurum.

La consultora ha elaborado un análisis sobre los precios y variaciones de los bonos GD30 y GD35, bajo la premisa de que la deuda argentina convergerá hacia los rendimientos observados en otros países emergentes para finales del primer trimestre de 2025.

Las proyecciones indican que los rendimientos podrían situarse entre los ofrecidos por los bonos de El Salvador y Nigeria, es decir, en un rango del 8 al 8,5 por ciento, lo que podría traducirse en aumentos de hasta un 23% para ciertos bonos en dólares.

“Si se logran esos rendimientos, los precios de los bonos a finales de marzo de 2025 (con un rendimiento del 8% y 8,5%) se ubicarían entre USD 74 y USD 73 para el GD30, y entre USD 82 y USD 80 para el GD35. Incluyendo los cupones que se cobrarán en enero de 2025 por USD 8,36 (GD30) y USD 2,06 (GD35), y sin reinvertirlos, las subidas esperadas oscilarían entre el 13,6% y el 15,1% para el GD30, y entre el 23,5% y el 26,3% para el GD35”, concluye el informe.

El análisis sugiere que una estrategia equilibrada para mitigar riesgos en escenarios menos favorables debería considerar la inclusión de ambos bonos (con un sesgo a favor del GD35) y sumar también el Bopreal 2026, que actualmente ofrece un rendimiento cercano al 10 por ciento.

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