jueves 16 abril 2026

Las precipitaciones traen alivio productivo, pero complican la cosecha, mientras la macroeconomía, el mercado interno y el conflicto en Medio Oriente abren interrogantes sobre el futuro inmediato del sector

En el oeste de la provincia de Buenos Aires, las recientes lluvias han permitido que los perfiles de suelo recuperen humedad, lo que es crucial para diversas actividades productivas. Sin embargo, estas precipitaciones también generan inquietudes sobre la cosecha gruesa, ya que el desafío radica en equilibrar la recuperación hídrica con la necesidad de avanzar en las labores agrícolas. Este análisis proviene de un informe de la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste de Buenos Aires (CAPROLECOBA).

En términos productivos, el sector lechero ha mostrado un repunte significativo en febrero, con una producción de 821 millones de litros, lo que equivale a 29,3 millones de litros por día. Esto representa un crecimiento interanual del 10% en volumen y del 11,5% en sólidos. Sin embargo, el promedio diario de producción se situó un 6% por debajo de enero, una caída que es menor a la observada en años anteriores, donde el descenso promedio fue del 8%. Las proyecciones de las industrias indican un crecimiento en el primer semestre, seguido de una desaceleración en la segunda mitad del año.

En la Cuenca Oeste, el aumento interanual fue del 7%, impulsado por rendimientos favorables en los maíces destinados a silo, con cifras que varían entre 30,000 y 50,000 kilos de materia verde por hectárea. Las lluvias recientes también han beneficiado la siembra de verdeos, un factor clave para mantener la oferta forrajera. Sin embargo, la relación de precios sigue siendo ajustada, con la relación leche-maíz en 1,96 y la leche-soja en 1,03, lo que refleja márgenes cada vez más estrechos para los productores.

A pesar del aumento en el volumen de leche que llega a las plantas en marzo, la cadena de producción se mantiene tensa. Las grandes industrias operan con parte de su capacidad ociosa debido a un mercado interno que, aunque relativamente estable, sigue siendo débil. Por otro lado, las pequeñas y medianas empresas optan por la cautela, evitando movimientos bruscos, mientras que la rentabilidad de los tambos continúa deteriorándose en un contexto macroeconómico complicado. Según el informe de CAPROLECOBA, cada vez más establecimientos están operando con pérdidas, aunque la necesidad de materia prima sugiere una leve mejora en la demanda.

El contexto internacional también añade incertidumbre. La guerra en Medio Oriente afecta el comercio global, especialmente en los precios del petróleo, gas y fertilizantes nitrogenados, insumos fundamentales para la agricultura. Esto podría resultar en aumentos en los costos de combustibles, granos y logística, así como en una mayor volatilidad de precios y dificultades para obtener buques y seguros de transporte. A pesar de esto, gran parte del comercio argentino con Asia no utiliza rutas que pasan por el Golfo Pérsico, lo que reduce parcialmente el riesgo de interrupciones severas en las exportaciones.

En cuanto al clima, el pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional para marzo, abril y mayo anticipa lluvias dentro de los valores normales y temperaturas ligeramente superiores a la media. El monitoreo del fenómeno ENSO indica condiciones neutrales con una tendencia hacia El Niño en otoño, lo que podría favorecer la disponibilidad de humedad. Sin embargo, la gran pregunta persiste: ¿será suficiente este escenario para sostener el repunte de la lechería argentina sin comprometer la rentabilidad del sector?

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