Un paso crucial para la recuperación económica
A medida que se acerca el final del primer trimestre de 2026, el proceso de remonetización económica aún no ha comenzado. Los analistas del mercado anticipan que será a partir de abril cuando se incremente la cantidad de dinero en circulación, un aspecto fundamental para estimular la reactivación económica y mejorar el consumo.
Fase 4 del plan monetario
La implementación de la “fase 4” del plan monetario ha sido parcial. Desde principios de año, el Banco Central ha adquirido aproximadamente USD 3.300 millones, pero los pesos emitidos para estas transacciones han sido absorbidos posteriormente. El Tesoro ha sido el encargado de retirar estos fondos a través de licitaciones de bonos.
Prudencia y control
El Gobierno ha optado por un enfoque cauteloso y contractivo, con el fin de consolidar el proceso de desinflación. Aunque el comportamiento nominal parece más estable, al ajustar por inflación se observa una disminución del dinero disponible en la economía.
En febrero, la base monetaria experimentó una caída cercana al 1% en términos reales, revirtiendo la leve recuperación observada en enero. Este repunte fue temporal, ya que en febrero se impuso nuevamente la absorción de pesos, tanto a través de medidas fiscales como financieras.
Situación actual de la base monetaria
Hacia mediados de marzo, el total de la base monetaria se situaba en aproximadamente $39,5 billones. Aunque este número es elevado en términos nominales, sigue siendo bajo en comparación con el tamaño de la economía.
Recientemente, varios analistas han señalado que el proceso de remonetización económica ha comenzado de manera tímida, y que los pesos emitidos para las compras de dólares por parte del Banco Central no han sido esterilizados.
Equilibrio delicado
La estrategia oficial busca mantener un equilibrio delicado: evitar una expansión abrupta de la cantidad de dinero que pueda provocar inflación, sin sofocar la actividad económica. En este contexto, la contracción real de la base monetaria se presenta como una herramienta clave del programa económico.
Perspectivas futuras
De cara al futuro, el Gobierno planea una etapa de remonetización económica gradual, que dependerá de la consolidación de la baja de la inflación y del aumento en la demanda de dinero. El objetivo es que la base monetaria recupere un peso relativo dentro de la economía, sin renunciar a la disciplina que caracteriza esta fase actual.
Por el momento, los datos del inicio de 2026 reflejan una continuidad en el enfoque restrictivo: menos pesos en términos reales, control en la emisión y una estrategia centrada en estabilizar las variables macroeconómicas.
La evolución de la inflación será crucial para que el Gobierno se decida a consolidar el proceso de remonetización económica. Se prevé que el dato de marzo pueda alcanzar un pico superior al 3%. Sin embargo, a partir de abril, se espera una desaceleración, con proyecciones de un índice inferior al 2,5%. Además, el control del dólar ha permitido que la inflación mayorista se mantenga en solo 1% en febrero.
Un indicador que podría sugerir un margen para avanzar con una mayor expansión monetaria es que las tasas de interés más cortas se mantienen apenas por encima del 20%, y el tipo de cambio se ha mantenido estable. Los bancos incluso están reduciendo sus tasas de plazos fijos debido a la liquidez, mientras que el dólar mayorista permanece por debajo de los 1.400 pesos.
En las próximas semanas, es probable que el Banco Central intensifique sus compras de dólares para fortalecer las reservas, al mismo tiempo que comienza a aumentar la base monetaria en términos reales, superando la inflación mensual.
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