domingo 08 febrero 2026

 

Enviada especial a Moscú. La relación comercial argentina Rusia se encuentra en uno de sus momentos más críticos desde el establecimiento de lazos diplomáticos.

La postura de Argentina en el conflicto de Ucrania, alineándose con Estados Unidos e Israel, junto con la influencia del FMI en las decisiones económicas, ha enfriado considerablemente la relación bilateral.

<pSegún fuentes cercanas a la diplomacia, el vínculo se encuentra «en el mínimo nivel de lo formal», lo que ha llevado al embajador argentino en Rusia, Enrique Ignacio Ferrer Vieyra, a mantener un perfil bajo. A pesar de esto, el comercio entre ambos países sigue existiendo, aunque académicos advierten que el conflicto geopolítico ha detenido inversiones en sectores estratégicos.

Comercio Bilateral: Un Panorama Desalentador

Antes de las sanciones y la caída de las inversiones, el comercio bilateral alcanzaba aproximadamente los 1.000 millones de dólares anuales. Sin embargo, en 2021, las exportaciones argentinas a Rusia se redujeron a unos 400 millones de dólares, cifra similar a la de 2020. Esta disminución se debe a las dificultades que enfrentan las empresas argentinas para establecer vínculos comerciales sólidos debido a las sanciones económicas y bloqueos financieros.

Las exportaciones argentinas están dominadas principalmente por productos como la soja y la carne, aunque surgen oportunidades en sectores como la maquinaria agrícola y la biotecnología veterinaria, especialmente desde la provincia de Córdoba, donde hay interés en exportar vacunas para animales.

Rusia, por su parte, ha implementado políticas de sustitución de importaciones para alcanzar la autosuficiencia alimentaria y tecnológica, lo que limita las oportunidades de expansión comercial para Argentina. «No es un destino ideal para vender, ya que producen casi todo en infraestructura», comentó una fuente de alto rango.

Logística y Conexiones Comerciales

A pesar de las sanciones, existe una conexión directa entre Puerto Campana y San Petersburgo, que permite despachar productos argentinos en un plazo de tres semanas. Este canal marítimo ha incentivado a empresas rusas a buscar nuevos proveedores, reemplazando a aquellos de Canadá y Estados Unidos con productos argentinos, como el vino Malbec, que tiene aranceles más bajos que los de sus competidores europeos.

En Moscú, se considera que hay dos tipos de países: los que aplican sanciones y los que no. Aquellos que no lo hacen son vistos como «no hostiles», lo que abre la puerta a relaciones más cercanas.

Inversiones y Proyectos Congelados

Durante la administración de Alberto Fernández, se habían planteado proyectos de infraestructura y energía, pero el cambio de gobierno y el respaldo a Ucrania, junto con el acuerdo con el FMI, paralizaron estas iniciativas. Funcionarios que participaron en las negociaciones recordaron que había un interés en asociar empresas y financiar obras, pero el temor a un entendimiento con Rusia limitó el avance.

Perspectivas desde Rusia

Desde el ámbito académico, se observa con cautela el vínculo bilateral. El historiador Dimitri Rozental, del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia de Ciencias de Rusia, destacó que las sanciones limitan la cooperación con América Latina, y que los precios de los productos argentinos en dólares dificultan el comercio. «Es crucial desarrollar nuestro sistema industrial, y para eso necesitamos colaborar con países como Argentina», afirmó Rozental.

El investigador también mencionó que, aunque hay interés en la carne argentina, su alto costo hace que sea más conveniente importar de Brasil o Paraguay.

La Imagen de Milei en Rusia

Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, el contacto con Vladimir Putin ha sido escaso. En noviembre de 2023, Putin envió un mensaje de felicitación a Milei, pero la respuesta del presidente argentino reafirmó su apoyo a Ucrania y su alineación con Estados Unidos. Esto ha llevado a que el vínculo se considere «congelado» desde el inicio del conflicto bélico.

La percepción en Rusia sobre Milei es que es un «líder atípico» con políticas económicas razonables, aunque la incertidumbre sobre la estabilidad política de su gobierno podría afectar futuras inversiones.

Un Vínculo Estratégico en Retroceso

Durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, se firmaron acuerdos estratégicos con Rusia, pero desde 2015, la relación ha perdido densidad política, centrándose casi exclusivamente en lo comercial. Con el gobierno de Macri, Argentina se reposicionó bajo la influencia euroatlántica, lo que frenó proyectos de cooperación con Rusia y China.

En 2023, Argentina fue invitada a unirse a los BRICS, pero el actual gobierno rechazó la oferta, lo que refleja un cambio significativo en la política exterior del país.