miércoles 04 marzo 2026

Líderes de América Latina coinciden en la necesidad de integrar infraestructura, conectividad y flujos logísticos para fortalecer el comercio regional y ganar peso en el escenario global

Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe

La logística y las cadenas de suministro se han convertido en ejes centrales del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, que tuvo lugar recientemente en Ciudad de Panamá. En un entorno global marcado por tensiones geopolíticas y fragmentación comercial, los líderes de la región han enfatizado la importancia de la integración física, la conectividad regional y el uso estratégico de la infraestructura logística para recuperar competitividad y relevancia internacional.

Las intervenciones de los presidentes de Bolivia, Panamá y Brasil reflejaron diferentes perspectivas políticas, pero coincidieron en un punto crucial: la falta de una articulación logística regional limita y debilita la integración económica.

Puertos, hidrovías y corredores como activos estratégicos

Uno de los mensajes más contundentes fue el del presidente boliviano, quien ofreció a Chile el acceso a los “puertos” de Bolivia, refiriéndose a sus salidas terrestres y fluviales, como parte de una estrategia pragmática para conectar el Pacífico con el Atlántico, especialmente hacia el mercado brasileño. Esta propuesta abarcó tanto los corredores terrestres como la hidrovía Paraguay–Paraná, subrayando el papel de Bolivia como un país de tránsito y conexión regional.

Este planteamiento transforma la logística de un mero aspecto técnico a un instrumento de política exterior y económica, capaz de redefinir relaciones históricamente tensas y abrir nuevas oportunidades de integración productiva y comercial. En este contexto, la infraestructura logística se presenta como un elemento de complementariedad regional, en lugar de ser un punto de competencia entre naciones.

Este enfoque es especialmente relevante en una región con grandes asimetrías en el acceso a mercados, altos costos logísticos y una infraestructura fragmentada. La articulación de corredores bioceánicos, sistemas fluviales y nodos portuarios bajo una lógica regional se vuelve esencial para mejorar la eficiencia de las cadenas de suministro.

Panamá y la logística como factor de poder regional

Desde el país anfitrión, el presidente José Raúl Mulino destacó que América Latina solo podrá adquirir peso en el ámbito global si actúa como un bloque integrado. En su discurso inaugural, enfatizó el rol de Panamá como plataforma logística regional, apoyada en el Canal interoceánico y su infraestructura portuaria, que conecta flujos entre América, Asia y Europa.

Mulino subrayó que la región no solo cuenta con recursos estratégicos —como alimentos, minerales y energía—, sino que también requiere infraestructura y logística coordinadas para convertir esos recursos en poder económico y capacidad de negociación. En este sentido, el mandatario afirmó que Panamá no compite con las economías de la región, sino que las complementa, facilitando el comercio y optimizando los flujos internacionales.

Este mensaje dejó claro que la logística ya no se considera solo un soporte para el comercio, sino un activo geopolítico que puede mitigar tensiones externas y fortalecer la autonomía regional en un mundo cada vez más fragmentado.

Integración regional y desafíos para las cadenas de suministro

La crítica más contundente provino de Luiz Inácio Lula da Silva, quien advirtió sobre uno de los mayores retrocesos en la integración latinoamericana. Aunque su intervención tuvo un fuerte componente político, el trasfondo logístico fue evidente: la falta de coordinación regional afecta directamente la conectividad, los costos operativos y la capacidad de construir cadenas de valor regionales más resilientes.

Lula planteó la necesidad de un “regionalismo posible”, fundamentado en el pragmatismo y en la superación de disputas ideológicas, para avanzar en agendas concretas como la infraestructura, el comercio y la reducción de la pobreza. En este marco, destacó activos estratégicos como los recursos naturales y los acuerdos comerciales, pero implícitamente señaló que sin integración logística, esos activos pierden su potencial.

La referencia al acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea refuerza esta idea: los acuerdos comerciales requieren sistemas logísticos que sostengan flujos previsibles, eficientes y competitivos, un desafío estructural que aún enfrenta la región.

La logística como eje del nuevo debate regional

El Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe dejó un mensaje claro: la logística y las cadenas de suministro han dejado de ser un tema marginal en la agenda política y se han consolidado como un tema central del debate regional. Puertos, hidrovías, corredores terrestres y nodos logísticos son elementos clave para redefinir la integración, fortalecer el comercio y mejorar la posición de América Latina en el contexto global.

En un entorno de incertidumbre internacional, la logística se perfila como uno de los pocos consensos posibles: sin infraestructura conectada y sin coordinación regional, cualquier estrategia de desarrollo queda incompleta. El reto ahora será transformar estos diagnósticos en políticas sostenidas y proyectos concretos que impacten en las cadenas de suministro de la región.

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