viernes 15 mayo 2026

Argentina cesa la importación de gas boliviano mientras Vaca Muerta despierta nuevas expectativas

La caída en la producción de gas nacional, impulsada por políticas de congelamiento tarifario, había llevado a Argentina a depender cada vez más del gas importado desde Bolivia

A partir de este mes, Argentina ha dejado de importar gas de Bolivia, poniendo fin a una relación comercial que se remonta a la década de 1970 y que se intensificó en los últimos 20 años. Sin embargo, el avance en el desarrollo de Vaca Muerta y la finalización de obras clave han transformado el panorama energético del país, generando grandes expectativas.

El próximo 10 de octubre se inaugurará el proyecto de reversión del Gasoducto Norte, una obra que ha requerido una inversión total de aproximadamente 740 millones de dólares, de los cuales 540 millones provienen de un crédito del Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe (CAF). Este proyecto, que invertirá el flujo del gas en el ducto que anteriormente importaba de Bolivia, permitirá que el gas producido en Vaca Muerta llegue a las provincias del norte argentino.

A partir de este mes, los usuarios residenciales, las estaciones de servicio de GNC y las industrias de Córdoba, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Salta y Jujuy podrán abastecerse con gas de producción local. A medida que se amplíen las redes de gasoductos, se espera que los volúmenes de suministro de gas local continúen creciendo.

Impacto económico del cambio energético

El precio promedio anual del gas producido en Argentina es de 3,5 dólares por millón de BTU (British Thermal Units), alcanzando incluso cifras tan bajas como 2 dólares durante los meses de verano. En contraposición, la importación de gas desde Bolivia costaba alrededor de 11,8 dólares por millón de BTU, mientras que las compras de gas natural licuado (GNL) tenían un valor promedio de 11,1 dólares.

Este año, el precio promedio del gas en Argentina ha sido de 4,77 dólares, con el 90% de este suministro proveniente de la producción local. Para 2025, se anticipa que la reducción de las importaciones, especialmente tras la eliminación de las compras a Bolivia y manteniendo el nivel actual de importación de GNL, podría reducir el precio promedio del gas a 4,10 dólares por millón de BTU, lo que representa una disminución del 14% respecto al costo actual.

Producción récord y el potencial de Vaca Muerta

La producción nacional de gas ha alcanzado cifras récord, con un pico de 153 millones de metros cúbicos diarios en agosto, el nivel más alto en los últimos 21 años. De esta cantidad, el 65% proviene de la producción no convencional de Vaca Muerta, gracias al avance de la tecnología de fractura hidráulica (fracking), que ha permitido la explotación de esta formación geológica.

Hace dos décadas, Vaca Muerta no era considerada una opción viable debido a la dureza de su roca, pero la evolución del fracking ha cambiado este panorama.

Por otro lado, mientras Vaca Muerta aumenta su producción, las reservas de gas de Bolivia, que también abastecen a Brasil, han mostrado un notable declive. Esto ha generado preocupación en el país vecino, donde la generación de energía depende en gran medida de sus centrales hidroeléctricas, las cuales son vulnerables a la variabilidad climática.

Brasil ya experimentó una crisis hídrica en la década de 1990, lo que llevó a la construcción de un gasoducto desde Bolivia hacia ciudades como San Pablo y Porto Alegre. Sin embargo, actualmente este ducto tiene una capacidad ociosa del 60%, lo que abre la posibilidad de que Argentina exporte su gas a Brasil en un futuro cercano.

Con esta expectativa, el Gobierno ha habilitado la libre competencia para la exportación de gas, un paso crucial para ampliar los mercados a los que se podrá acceder con el gas de Vaca Muerta. Después de dos décadas de dependencia energética, Argentina se encuentra en camino de lograr un cambio significativo en su matriz energética.

Fuente: Noticias Argentinas.

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