El Producto Bruto Interno (PBI) de Argentina ha registrado un crecimiento del 2,1% en el cuarto trimestre de 2024 en comparación con el mismo período del año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Este aumento marca la primera mejora interanual bajo la administración de Javier Milei.

Detalles del crecimiento del PBI

En términos desestacionalizados, el PBI creció un 1,4% en comparación con el trimestre anterior, aunque este crecimiento es menor al 4,3% registrado en el tercer trimestre de 2024. A pesar de esta desaceleración, el resultado superó las expectativas del mercado, que anticipaban un crecimiento del 1,3%. La tendencia-ciclo también muestra una variación positiva del 1,7%.

Factores que impulsan la recuperación económica

Desde la perspectiva de la demanda agregada, el crecimiento del PBI fue impulsado por un aumento en las exportaciones (+7,7%), el consumo privado (+3,2%), el consumo público (+0,8%) y la formación bruta de capital fijo (+11,3%). Las exportaciones, en particular, mostraron un notable incremento del 27,1% interanual.

Desempeño sectorial

Los sectores que más contribuyeron a este crecimiento incluyen hoteles y restaurantes, que crecieron un 18,1% interanual, y la intermediación financiera, con un aumento del 8,4%. Sin embargo, la construcción se vio afectada negativamente, con una caída del 12,4% interanual.

Desafíos en el camino hacia la recuperación

A pesar de estos avances, la economía argentina enfrentó un descenso del 1,7% en 2024, impulsado por la caída del consumo privado (-4,2%), del consumo público (-3,2%) y de la formación bruta de capital fijo (-17,4%). En contraste, las exportaciones crecieron un 23,2% durante el mismo período.

Heterogeneidad en la recuperación económica

La recuperación económica en Argentina presenta una gran heterogeneidad sectorial. Mientras que los sectores agropecuario y energético lideran el crecimiento, otros como la industria y la construcción aún enfrentan dificultades. El crédito se ha convertido en un motor clave para la economía, aunque otros indicadores muestran un comportamiento ambiguo.

El consumo de bienes durables ha crecido, impulsado por el acceso al crédito, mientras que las ventas en supermercados han disminuido. La apertura comercial podría beneficiar a ciertos sectores al facilitar el acceso a insumos, pero también plantea desafíos para aquellos que luchan por competir, como el sector de indumentaria. Además, el atraso cambiario ha generado una pérdida de competitividad en la producción nacional.