Paradojas del modelo de Javier Milei: crecimiento económico y pérdida de empleo formal

Un crecimiento sin empleo
Durante los primeros dos años de la gestión de Javier Milei, la economía argentina ha mostrado un crecimiento del 2,1% en el Producto Bruto Interno (PBI), según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Sin embargo, este crecimiento no se ha traducido en una mejora del empleo formal. En este periodo, se han perdido alrededor de 176.900 puestos de trabajo en el sector privado, según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
Ganadores y perdedores
Los sectores que más han crecido durante la administración de Milei son la Minería y Energía, Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Caza, e Intermediación Financiera. A pesar de que estos sectores han mostrado un crecimiento significativo, la creación de empleo formal ha sido escasa. En Minería y Energía, se han perdido 7.575 puestos, lo que representa un 8% del empleo total en este sector. La caída se atribuye a la disminución de la producción de petróleo convencional, especialmente en Santa Cruz, donde el empleo cayó un 15,7% en el mismo periodo.
Impacto de la digitalización
En el sector de Intermediación Financiera, la pérdida de 3.898 puestos de trabajo (2,56% del total) se debe en gran parte a la digitalización y la adopción de herramientas de Inteligencia Artificial, que han automatizado muchas tareas operativas.
El caso del agro y la informalidad
Por otro lado, el sector agrícola ha registrado un aumento del 2,5% en el empleo asalariado privado, generando 7.695 nuevos puestos. Sin embargo, el sector de Hotelería y Restaurantes, a pesar de crecer un 13,5%, ha visto una caída del 3,2% en el empleo, lo que equivale a 9.211 puestos menos. Este fenómeno se relaciona con el aumento de trabajos informales y cuentapropistas, que han proliferado en este sector.
Conclusiones sobre el modelo
En resumen, la economía argentina bajo el modelo de Javier Milei ha crecido, pero el empleo formal ha disminuido. La informalidad se ha convertido en la norma, con un aumento en el emprendedurismo informal y trabajos en aplicaciones. La construcción y la industria, que solían ser motores de empleo, han sido severamente afectadas, con la destrucción de más de 122.000 empleos formales. La capacidad instalada de la industria ha caído a niveles alarmantes, lo que refleja la crisis en estos sectores clave.
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