El volumen se multiplicó por 40 en los primeros ocho meses del 2025, frente a todo 2024. Las prendas se ofrecen en fardos de entre 25 y 50 kilos. En su mayoría vienen de EEUU por una prohibición de incinerarlas. El antecedente del desierto de Atacama y el “basural del mundo”.

La importación de ropa usada ha experimentado un crecimiento sin precedentes, multiplicándose por más de 40 en los primeros ocho meses de 2025 en comparación con todo el año anterior, según datos de la Cámara Argentina de la Indumentaria. Aunque los volúmenes siguen siendo bajos, el aumento es notable. Esta actividad, que había estado prohibida por razones sanitarias y ambientales, ahora recibe el visto bueno del Gobierno. La mayoría de la mercancía proviene de Estados Unidos, donde la incineración de ropa está prohibida debido a regulaciones ambientales y costos de destrucción cada vez más altos. Los industriales locales expresan su preocupación por los riesgos ambientales, citando el desierto de Atacama como un ejemplo, conocido como “el basurero del mundo”.
“Dado el dinamismo del sector privado y la Inteligencia Artificial, el Estado siempre corre de atrás, por eso decidimos que la mejor política pública es la inexistencia”, afirmó Pablo Lavigne en una charla en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, justo después de que el CEO de Techint, Paolo Rocca, pidiera el regreso de la política industrial en la conferencia de la UIA.
A pesar de las advertencias sobre el contrabando y la subfacturación de importaciones, el fenómeno de la importación de ropa usada ha tomado fuerza. A través de redes sociales, los importadores ofrecen mercancía que a menudo es desechada por países como Estados Unidos debido a la prohibición de incinerarla. Estos distribuidores agrupan la ropa en fardos de entre 25 y 50 kilos, que pueden ser clasificados por tipo de prenda o marca.
En los primeros ocho meses de 2025, se importaron prendas por un valor de 2,2 millones de dólares, en comparación con solo 52,000 dólares en todo 2024. Este fenómeno es inédito, ya que la importación de ropa usada estuvo prohibida desde 1999 mediante diversas normativas, siendo la última el decreto 133 de 2017, que venció en mayo de 2022. Sin embargo, en ese momento existían otras restricciones que impedían su viabilidad.
Actualmente, no hay restricciones vigentes. Las medidas anteriores buscaban proteger la salud pública y el medio ambiente, pero ahora los industriales advierten sobre los mismos riesgos, utilizando el desierto de Atacama como un ejemplo de las consecuencias de esta práctica.
De China a La Salada
Las compras a través de Courier han alcanzado un nuevo récord, con un aumento interanual del 289.9% en octubre, según un análisis de la consultora Analytica basado en datos del INDEC. En 2025, el crecimiento acumulado es del 292.1% en comparación con 2024.
El fenómeno de la clase media utilizando plataformas como Shein y Temú es solo la punta del iceberg. En el sector se señala que el made in China ha llegado masivamente a ferias como La Salada, donde antes predominaban los productos locales: “Ahora importan sin impuestos y venden sin impuestos”, se quejan.
Los textiles de diversos sectores han solicitado al Gobierno una competencia más justa, con mejor infraestructura, menos impuestos distorsivos y un tipo de cambio más realista. También piden consistencia en el aspecto arancelario, citando el caso del poliéster, que paga solo un 6% de aranceles, mientras que la materia prima para su producción tiene un arancel del 12%.
Luciano Galfione, presidente de la Fundación Protejer, comentó que en su fábrica tiene 140 empleados, pero solo está utilizando el 20% de su capacidad instalada. “Hay una marcada caída en el consumo, hoy no se vende lo nacional, pero tampoco lo importado”, dijo en diálogo con Ahora Play. “Las empresas pueden sostener muy poco tiempo niveles de estas características”, concluyó.
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Nuevo boom: se dispara la importación de ropa usada y el made in China llega a La Salada