¿Precios más bajos y mayor oferta de importados?: qué pasará con el mercado automotor si se concretan los anuncios de Milei
Impacto en el mercado automotor de importados en Argentina 2024
El primer año del gobierno de Javier Milei ha sido un periodo de altibajos para la industria automotriz, que experimentó un fuerte retroceso en los primeros seis meses, seguido de una recuperación en la segunda mitad de 2024.
Esta recuperación ha sido impulsada por medidas implementadas desde el inicio de su gestión, como la apertura de importaciones, que afecta tanto a autos como a insumos. Se introdujeron bonos BOPREAL para asegurar el compromiso de pago de deudas acumuladas en 2023, se redujeron los plazos de pago al exterior de 180 a 30 días, y se aplicó una reducción de diez puntos en el impuesto PAIS, que se eliminará completamente el 23 de diciembre.
En su reciente discurso, el Presidente anunció que en 2025 se levantará el CEPO cambiario y se reducirán en un 90% los impuestos nacionales. También se buscará eliminar las barreras arancelarias dentro del Mercosur y reducir el arancel externo común, así como concretar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.
Si estas medidas se concretan, el impacto no solo afectará a los industriales, sino también al mercado automotor de importados en Argentina 2024, ya que influirán en las operaciones de los importadores. Teóricamente, estas decisiones deberían permitir que los precios de los autos disminuyan, aunque el proceso no será inmediato y dependerá de la resolución de varias cuestiones previas.
Baja de arancel externo común
El 35% de impuesto a la importación que se aplica a los autos provenientes de fuera de la región (Europa, Asia y Estados Unidos) es el máximo permitido por la Organización Mundial de Comercio (OMC). Para que se pueda reducir este arancel, es necesario contar con el acuerdo de los países del Mercosur, especialmente de Brasil, que es el principal socio económico de Argentina.
Si no se logra un acuerdo para modificar el arancel de importación y establecer tratados individuales con otros países, la única opción sería romper el bloque común.
“Una reducción del arancel exterior nos beneficiaría, ya que podríamos importar autos sin el 35% actual. Esto haría que los precios bajen y habría una mayor variedad de autos de extrazona en el mercado”, afirmó Ernesto Cavicchioli, presidente de Hyundai Argentina.
Reducción de impuestos a la producción
Aunque la baja del arancel de importación podría ser vista como un obstáculo para la industria automotriz local, se complementaría con una fuerte reducción de impuestos a la producción, que es una demanda constante de los fabricantes de autos en sus reuniones con el Gobierno.
“Argentina exporta entre un 20% y un 23% de impuestos, mientras que Brasil exporta un 11% y México, un 0%. Este es el próximo desafío”, comentó Pablo Sibilla, presidente de Renault Argentina. “Para no perder recaudación, se podría convertir el ingreso bruto en un impuesto a la venta, sacándolo de la producción”, añadió.
“Estamos enfrentando una situación complicada debido al costo argentino, que no solo es impositivo, sino que también incluye altos costos estructurales y de infraestructura. La carga impositiva vinculada a la importación y exportación es muy desfavorable. Pagar impuestos a la exportación es algo que no se ve en ningún otro lugar del mundo”, concluyó Gustavo Salinas, presidente de Toyota Argentina.
Implementación diferida o simultánea
El discurso del presidente Milei estuvo lleno de anuncios positivos, pero para los fabricantes y exportadores, hay inquietudes que solo se resolverán cuando estos anuncios se traduzcan en acciones concretas.
Los ejecutivos de la industria creen que la mejora en la competitividad gracias a la reducción de impuestos podría tardar entre 60 y 180 días en notarse. Esto se debe a que se producen partes y se importan insumos con mucha anticipación, por lo que antes de poder operar con menores costos, es necesario agotar el stock existente que ya ha pagado impuestos.
“La velocidad de implementación de un cambio en los aranceles de importación no coincide con el tiempo que se necesita para ganar competitividad como fabricante. Sería ideal que las medidas se implementen de manera que ambas impacten a fabricantes e importadores al mismo tiempo. De no ser así, podría haber una asimetría que favorezca a quienes no han realizado inversiones significativas en el país, perjudicando a aquellos que generan empleo”, señalaron desde una terminal.
Otras miradas
“Si se quieren bajar impuestos, el primero que debería revisarse es el impuesto interno, así como el IVA adicional que se cobra en la Aduana. Actualmente, el impuesto interno afecta más que el arancel externo”, indicó Cavicchioli.
Sin embargo, esta no sería la única dificultad que podría surgir. La reducción del arancel de importación del 35% podría facilitar la entrada de marcas chinas, que enfrentan altos aranceles en Europa y Estados Unidos, lo que las ha llevado a buscar nuevos mercados en Latinoamérica.
“La preocupación es válida, ya que tienen costos difíciles de igualar para nuestra industria, y sabemos que esto es parte de una política gubernamental. En Estados Unidos, ya enfrentan casi el 100% de aranceles debido a los aranceles antidumping. En Europa, la situación es similar. Podríamos solicitar una investigación antidumping si llegan productos chinos a precios que no podemos competir, pero esas investigaciones tardan casi dos años, y durante ese tiempo, nos veríamos muy perjudicados”, advirtió un alto ejecutivo de una empresa proveedora de la industria automotriz.
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