jueves 05 febrero 2026

La industria pesquera en Argentina ha encendido las alarmas debido a un informe que revela un deterioro significativo en su competitividad.

Este problema, según los empresarios del sector, es consecuencia de una estructura de costos excesiva, marcada por altos impuestos, tasas y cargas laborales que impactan negativamente tanto en las empresas como en el empleo formal.

La cámara empresarial Capear Alfa ha expresado que la combinación de tributos elevados, retenciones, costos operativos y regulaciones obsoletas crea un panorama que desincentiva las inversiones y dificulta la preservación de los puestos de trabajo. El documento destaca que el sector pesquero argentino no tiene influencia en los precios internacionales, lo que significa que la única forma de competir es a través de la reducción de costos internos. Cuando los márgenes de ganancia se convierten en una lucha por la supervivencia, se ve afectada la incorporación de tecnología y la estabilidad laboral, tanto en el mar como en tierra.

El informe también menciona que los costos no dependen únicamente del mercado, sino que están influenciados por una extensa red de impuestos y aranceles que afectan las operaciones diarias: contribuciones patronales, ART, cánones sectoriales, tasas portuarias, inspecciones obligatorias y derechos de exportación. Además, las normativas laborales y marítimas, que no se ajustan a la tecnología actual de los buques, obligan a tener más personal del necesario, encareciendo cada jornada de trabajo.

Los empresarios también han señalado los altos costos logísticos y la distancia de los principales mercados de consumo como factores que limitan la competitividad. Estos aspectos se ven agravados por aranceles internacionales y un sistema de comercio exterior que, según ellos, necesita simplificación y acuerdos que faciliten la exportación.

Ante este contexto, el sector propone que el clima político y legislativo actual, caracterizado por reformas laborales y regulatorias impulsadas por el Gobierno, brinda la oportunidad de discutir un régimen específico para la actividad pesquera. El objetivo sería reducir cargas, disminuir la burocracia, fomentar inversiones en seguridad y modernización, y mejorar el rendimiento exportador sin comprometer los estándares sanitarios.

Según la cámara, la estructura de costos y regulaciones actuales “supera la capacidad de absorción del sector” y, sin cambios urgentes, podría comprometer la continuidad de las operaciones y la estabilidad de las dotaciones. Por ello, solicitan la creación de una mesa técnica que evalúe y monitoree el impacto de las medidas propuestas.

La pesca argentina advierte una crisis de competitividad por la presión impositiva y regulatoria