lunes 20 julio 2026

La economia argentina atraviesa una contradiccion que preocupa cada vez mas a los especialistas: los grandes indicadores macroeconomicos muestran un desempeno razonable, pero en el plano microeconomico la situacion es otra. Millones de personas y empresas no pueden cumplir con sus obligaciones financieras, y la morosidad crediticia paso de ser un problema circunstancial a convertirse en un fenomeno estructural que pone en duda la sostenibilidad del modelo.

Un indice que confirma el deterioro

Un informe elaborado por la agencia Fidelitas revelo que en junio el Indice de Score y Riesgo Economico (SERF) retrocedio 1,5 puntos respecto de mayo, ubicandose en 45,2 puntos. Este indicador mide el riesgo crediticio comercial en el pais y su caida evidencia que, pese al avance de ciertas variables macroeconomicas como el PBI, la capacidad de pago de individuos y empresas sigue erosionandose. La agencia define esta situacion como una verdadera “grieta” en el interior de la economia argentina.

El dato mas alarmante que surge del reporte es que actualmente 9,7 millones de personas enfrentan dificultades para honrar sus creditos, mientras que 5,8 millones directamente ya no pueden acceder al sistema crediticio formal. A esto se suma un numero creciente de empresas, especialmente pequenas y medianas, que acumulan incumplimientos ante los bancos. Segun la agencia, la morosidad crediticia dejo de ser un indicador coyuntural y se transformo en una emergencia de caracter estructural.

Una grieta que divide dos realidades economicas

Lo que los economistas llaman la “grieta” no es politica sino economica: por un lado, los indicadores macro avanzan en una direccion relativamente positiva; por el otro, la economia real muestra signos de agotamiento en sectores amplios de la poblacion y del tejido empresarial. Esta divergencia plantea interrogantes serios sobre hasta donde puede sostenerse una recuperacion que no llega de manera homogenea a todos los actores del sistema.

Los analistas advierten que cuando la morosidad crediticia alcanza dimensiones como las actuales, el riesgo de que el deterioro en la microeconomia termine por contaminar las variables macro se vuelve mas concreto. La capacidad de consumo se reduce, las empresas con dificultades financieras recortan inversiones y empleo, y el sistema bancario enfrenta una presion creciente sobre su cartera de prestamos.

Que dicen los especialistas sobre la sostenibilidad del modelo

La pregunta central que circula entre economistas y analistas del mercado es si esta brecha puede mantenerse en el tiempo sin consecuencias mas profundas. La city ya emite senales de alerta: tras un primer semestre con mejoras en el frente externo, los riesgos internos comienzan a ganar visibilidad. El comportamiento de las pymes es uno de los termometros mas claros, ya que los bancos reportan niveles de incumplimiento que no pueden ignorarse.

En este contexto, la morosidad crediticia no solo refleja la situacion financiera de deudores individuales sino tambien el estado de salud del entramado productivo en su conjunto. Cuando las empresas no pueden acceder al credito o no pueden pagar el que ya tomaron, la cadena de pagos se tensa y el impacto se multiplica en distintos sectores de la actividad economica.

El desafio de la politica economica frente al fenomeno

El gobierno enfrenta el desafio de sostener los logros macroeconomicos al mismo tiempo que encuentra respuestas para una situacion social y financiera que no mejora al mismo ritmo. Los numeros de crecimiento del PBI conviven con millones de ciudadanos y empresas que quedaron al margen de esa recuperacion o que directamente acumulan deudas sin poder pagarlas.

La discusion sobre si el modelo es sostenible seguira abierta mientras la morosidad crediticia continue en niveles tan elevados. Por ahora, las dos realidades coexisten en una misma economia que parece marchar bien desde arriba pero que muestra fracturas profundas cuando se observa desde adentro.

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