
Luego de dos caídas consecutivas, la inversión real registró en agosto un alza del 1,2% en términos mensuales, de acuerdo con la estimación elaborada por la consultora Orlando Ferreres y Asociados. El dato surge de la serie desestacionalizada, a precios constantes, del Índice de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM), que mide volúmenes físicos. El motor principal de esta recuperación fue el incremento en las importaciones de maquinaria y equipos, traccionadas en gran medida por los proyectos encuadrados en el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI).
Los equipos importados lideraron la recuperación
El segmento de equipos durables de producción fue el que más contribuyó a la mejora. En agosto, ese componente creció un 4,7% respecto de julio. Dentro de ese rubro, los equipos de origen importado avanzaron un 10,6%, mientras que los de producción nacional registraron una contracción del 2,5%. Esta divergencia refleja el peso creciente que tienen las compras al exterior en la dinámica actual de la inversión real en la Argentina.
Según datos aportados por el economista Federico Bernini del IIEP-UBA, las importaciones vinculadas al RIGI totalizaron en agosto aproximadamente 140 millones de dólares, un récord absoluto desde el lanzamiento de esa iniciativa por parte del Poder Ejecutivo. Ese guarismo representa el 43% de todo lo que las empresas habían adquirido en el exterior desde enero de 2025.
Proyectos destacados dentro del RIGI
La mayor parte de las importaciones correspondió al proyecto Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), desarrollado por un consorcio integrado por firmas de primer nivel como Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Pluspetrol, Chevron, Tecpetrol y Shell. En segundo lugar figuraron las compras realizadas por Transportadora de Gas del Sur (TGS) y GEAR. Además, durante agosto comenzaron a importar dos nuevos proyectos: San Matías y Rincón de Aranda, a los que se sumaron Sidersa y Southern Energy.
Desde la consultora Outlier señalaron que se verificó una recuperación de la serie ajustada por estacionalidad en las cantidades importadas, lo que resulta consistente con una mejora esperada en la actividad económica general tras el fuerte derrumbe registrado en julio.
La construcción sigue sin encontrar el piso
En contraste con el repunte de los equipos, la inversión asociada a la construcción mostró una caída mensual del 2,9% según el mismo informe de Ferreres. Este resultado está en línea con el comportamiento desestacionalizado de los despachos de cemento y con las ventas de insumos para la construcción relevadas por la Unión Industrial Argentina (UIA), dos indicadores que anticipan una nueva variación negativa para ese sector en el período. La confirmación oficial de ese dato estará a cargo del INDEC a comienzos de octubre.
Un nivel que aún se mantiene bajo
A pesar de la mejora mensual, la serie desestacionalizada de Ferreres se ubicó en su mejor nivel desde marzo, pero todavía por debajo de los valores registrados durante casi todo el año 2025. En términos interanuales, el IBIM acumuló una caída del 5,4%, aunque esa reducción se moderó respecto del retroceso del 8,4% observado en julio, lo que podría interpretarse como una señal de desaceleración en el deterioro.
En la medición en dólares corrientes, la consultora estimó una inversión real de 7.515 millones de dólares en agosto, lo que equivale al 18,4% del Producto Bruto Interno (PBI). Ese porcentaje se mantiene por debajo del umbral mínimo del 20% que gran parte de los economistas considera necesario para sostener un crecimiento genuino y sostenido de la economía.
Perspectivas: gradual moderación con incertidumbre sobre el RIGI
El informe de Ferreres describió la situación con precisión: la inversión real continúa mostrando un desempeño débil, aunque la caída interanual se moderó en agosto respecto de meses anteriores, principalmente por el menor descenso en la importación de maquinaria y equipo. La construcción, por su parte, no logra encaminarse en un sendero de recuperación y acumula caídas significativas.
De cara a los próximos meses, la consultora anticipa una moderación gradual de la baja, en línea con una eventual mejora de la actividad y de las condiciones macroeconómicas generales. En ese escenario, el avance de los proyectos vinculados al RIGI podría comenzar a compensar la menor inversión real en el sector manufacturero. Sin embargo, la entidad advirtió que el ritmo efectivo de ejecución de esos proyectos sigue siendo incierto, lo que introduce un factor de cautela en cualquier proyección optimista.
En definitiva, agosto ofreció una señal de alivio dentro de un panorama que, en términos generales, sigue siendo exigente para quienes apuestan por la recuperación de la inversión real como motor del crecimiento económico argentino.
Enlace a la noticia: Ver fuente