La inflación en Estados Unidos, medida a través del Índice de Precios del Gasto en Consumo Personal (PCE), se situó en un 2,6% interanual en julio, un dato que se alinea con las proyecciones del mercado.

Este indicador es el preferido por la Reserva Federal (Fed) para evaluar la evolución de los precios en la economía estadounidense y se presenta en un contexto donde se especula sobre un posible recorte de tasas de interés por parte de la autoridad monetaria.

Además, se reportó un incremento del 0,2% en los precios en comparación con junio. En el caso del PCE subyacente, que excluye categorías de precios más volátiles, se registró un aumento interanual del 2,9%, ligeramente superior al 2,8% del mes anterior, y un incremento mensual del 0,3%, el mismo porcentaje que en junio.

Expectativas en el mercado

Este dato no generó una reacción entusiasta en Wall Street, aunque sí consolidó las expectativas de un recorte de tasas. Según el índice FedWatch, que mide las probabilidades de cambios en las tasas, la posibilidad de un recorte de 0,25 puntos en septiembre se mantiene en un 87,2%. Esta cifra es similar a la de días anteriores, lo que sugiere que el mercado sigue confiando en un ajuste monetario.

Desde Portfolio Personal Inversores (PPI) se destacó que “el dato de inflación confirma que la Fed podría bajar la tasa en septiembre”, y se mencionó que la probabilidad implícita en los futuros de renta fija se sitúa en un 88%, lo que ha llevado a una disminución en los rendimientos de los bonos del Tesoro. Por ejemplo, la tasa a 2 años ha caído 6 puntos básicos, mientras que la de 10 años ha retrocedido 3 puntos básicos.

La inflación persistente

A pesar de las expectativas de recorte, la inflación en Estados Unidos sigue consolidándose por encima del objetivo del 2% anual establecido por la Fed. De hecho, el PCE ha estado por encima de este umbral durante 53 meses consecutivos, marcando el segundo período más prolongado desde la década de 1970. La economista jefe de Navy Federal Credit Union, Heather Long, comentó que “la inflación ha aumentado desde los mínimos de abril, pero el impacto total de los aranceles aún no se ha reflejado”.

Desde PIF Invest se señaló que “los servicios continúan mostrando un comportamiento fuerte, mientras que los bienes y la energía han desacelerado”, lo cual es relevante dado que los aranceles afectan principalmente a los bienes. Los analistas coinciden en que los datos actuales dejan las expectativas de política monetaria de la Fed prácticamente sin cambios para la reunión de septiembre, y el próximo informe clave será el de empleo que se publicará el primer viernes de septiembre.

Presiones políticas sobre la Fed

La publicación de estos datos se produce en un contexto de creciente presión política sobre la Fed, especialmente por parte de la administración de Donald Trump, quien ha criticado al presidente de la Fed, Jerome Powell, por no reducir las tasas de interés. Esta situación se agrava con el despido de la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, por parte del presidente, lo que ha generado tensiones adicionales dentro de la institución.

En resumen, la inflación en Estados Unidos sigue siendo un tema candente, con datos que sugieren un posible recorte de tasas, pero con una presión política que podría influir en las decisiones futuras de la Fed.