viernes 18 septiembre 2026

 

economía de EEUU

En un contexto marcado por la guerra en Irán, la presión sobre la deuda pública y la incertidumbre geopolítica, la economía de EEUU volvió a demostrar una resiliencia que desafía los pronósticos más pesimistas. El mercado laboral de agosto registró la creación de 162.000 empleos netos, cuando el consenso de analistas anticipaba apenas 55.000. Una diferencia que no pasa inadvertida y que reaviva el debate sobre el rumbo de la política monetaria en la Reserva Federal bajo el liderazgo de Kevin Warsh.

Un mercado laboral que descoloca a los expertos

Las cifras de empleo de agosto generaron un sacudón entre los operadores de mercado y los analistas económicos. La expectativa generalizada era modesta: 55.000 puestos de trabajo netos. El informe oficial triplicó esa proyección con 162.000 nuevos empleos. Si bien los datos mensuales de empleo suelen estar sujetos a revisiones significativas, el promedio de los últimos seis meses se ubica en 106.000 puestos, muy por encima del promedio de los últimos doce meses, que ronda los 50.000. Esa tendencia al alza es difícil de ignorar.

La tasa de desempleo, que llegó a trepar hasta el 4,5% entre febrero y noviembre de 2025 encendiendo alarmas en la Fed, retrocedió mes a mes durante 2026 y se estabilizó en 4,1% en julio y agosto. La ocupación puede calificarse como plena, y las búsquedas laborales activas superan en número a las personas que hoy se encuentran desocupadas.

El rol de la inteligencia artificial en la inversión

Uno de los motores que sostiene la solidez del cuadro económico es el auge de la inversión vinculada a la inteligencia artificial. La necesidad de construir infraestructura tecnológica a un ritmo acelerado mantiene el gasto de capital en niveles elevados, incluso en un entorno de tasas largas presionadas al alza. Este factor extraordinario compensa, al menos por ahora, la sensibilidad que la inversión suele mostrar frente a la curva de rendimientos. La pregunta que sobrevuela el mercado es cuanto tiempo puede sostenerse esta dinámica antes de un aterrizaje brusco.

La economía de EEUU crece, pero los bonos sufren

La economía real creció un 1,8% anualizado en el primer semestre del año, con las compras finales del sector privado avanzando al 3%. Para el tercer trimestre, el consenso de economistas anticipa un ritmo superior al 2%, mientras que el modelo de proyección en tiempo real de la Reserva Federal de Atlanta arriesga un estimado cercano al 4,7%. Son cifras que contrastan fuertemente con el nerviosismo que reina en el mercado de bonos del Tesoro.

La tasa del bono a 10 años subió 7 puntos base durante la semana analizada, y la curva de deuda del Tesoro acumula un ajuste de no menos de 75 puntos base desde el inicio de la guerra en Irán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, logró desactivar una convulsión mayor con señales de intervención que recuerdan al “whatever it takes” de Mario Draghi, pero el recelo de los inversores sobre la deuda soberana no afloja. El endeudamiento del gobierno federal supera hoy los 40 billones de dólares, el doble del nivel que tenía cuando Standard and Poor’s le retiró la calificacion AAA hace quince anos.

El oro, la desconfianza y el riesgo geopolítico

La desconfianza sobre la solidez de la deuda estadounidense no se expresa solo en los spreads del mercado. El Banco Central de Holanda trasladó a Londres 86 toneladas de oro que mantenía depositadas en Estados Unidos y Canada entre marzo y agosto, invocando la prevención ante una posible “situacion de crisis”. El atasco en el estrecho de Ormuz, la ofensiva iraní y la negativa europea a alinearse con Washington configuran un escenario geopolítico que tiñe de incertidumbre incluso la custodia de activos entre aliados de la OTAN.

Inflación, tasas y la presión sobre la Fed

El gran problema pendiente de la economía de EEUU sigue siendo la inflación, que en julio se ubicó en el 3,7% anual. Persistente por encima de la meta del 2% desde 2021, su proceso de convergencia se vio interrumpido por los sucesivos shocks que generó la administración Trump: primero los aranceles de la guerra comercial, luego el impacto de la guerra en Irán sobre los precios de la energia y los insumos, con el barril de crudo Brent rondando los 96 dolares.

En este contexto, varios economistas y figuras del propio entorno de Trump, como el exgobernador Stephen Miran, argumentan que el alza de las tasas largas refleja una economia mas vigorosa y no un panico inflacionario. Sin embargo, esa misma logica llevaria a concluir que la politica monetaria deberia ser mas restrictiva para preservar esa vitalidad sin alimentar la inflacion. Tres ajustes preventivos de un cuarto de punto en la tasa de referencia bastarian para devolverla al nivel de hace un año. La Fed, en cambio, permanece inmovil.

Kevin Warsh ante su primera gran prueba

El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, enfrenta su bautismo de fuego en un escenario de alta complejidad. La guerra en Iran, la presion de Donald Trump para mantener las tasas bajas, una inflacion persistente y un mercado laboral solido que no justifica recortes componen un tablero de ajedrez con pocas jugadas simples. La economia de EEUU le presenta a Warsh una paradoja clasica: cuanta mas fortaleza muestra el cuadro real, menos margen tiene la Fed para ceder ante las presiones politicas sin comprometer su credibilidad antiinflacionaria.

Por ahora, Wall Street opera en un mundo propio, con la Bolsa registrando nuevos maximos y el mercado accionario desacoplado de las turbulencias en la renta fija. Pero los mercados de bonos advierten que la ley de la gravedad, tarde o temprano, termina imponiéndose.

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