El economista analizó el rumbo actual, cuestionó metas oficiales y planteó parámetros concretos para evaluar el resultado del plan económico. También alertó sobre desequilibrios, impacto social y diferencias regionales.

El economista Carlos Melconian realizó un análisis sobre el rumbo del programa económico y expuso los niveles de inflación que podrían considerarse aceptables o negativos al final del mandato de Javier Milei. En una reciente entrevista, advirtió sobre las tensiones existentes entre el objetivo de desacelerar los precios y la dinámica de la actividad económica.
“El modelo económico actual enfrenta un problema porque busca un nivel de inflación que resulta inalcanzable, dado que la actividad económica está, en términos generales, estrangulada”, comentó. En este contexto, sugirió que el programa necesita ajustes: “Deberíamos buscar un enfoque diferente”.
Melconian también minimizó la necesidad de alcanzar niveles de inflación extremadamente bajos como única medida de éxito. Según su análisis, el Gobierno podría concluir su gestión con una inflación de dos dígitos sin que eso implique un resultado negativo. “Milei puede finalizar su mandato con una inflación de dos dígitos y eso no es un problema, siempre que sean dos dígitos bajos”, afirmó.
Asimismo, estableció un rango deseable: “Si me dicen que terminamos con 12% o 15% de inflación anual, lo firmo sin dudar”. Este umbral, a su juicio, permitiría evaluar el desempeño del plan económico sin exigir metas inalcanzables.
Por el contrario, también definió un límite a partir del cual el resultado se consideraría negativo: “Si Milei termina su mandato con un 40% o un 60% de inflación, eso sería un fracaso”, enfatizó. Con esta definición, delineó el margen en el que se podría realizar una evaluación favorable o desfavorable de la gestión.
Melconian criticó algunas proyecciones oficiales sobre la evolución de los precios, señalando que “con la inflación cero en agosto, Milei se pasó de la raya”, en referencia a las estimaciones que se han difundido desde el oficialismo.
El economista insistió en que el principal problema del esquema actual radica en los desequilibrios entre diversas variables. Para ilustrar esta situación, utilizó una analogía: “Es como un hombre que va al gimnasio y entrena más las piernas que el torso, o viceversa. Siempre queda desbalanceado”.
En este sentido, subrayó la importancia de no perder de vista el nivel de actividad económica. “Es crucial el nivel de actividad”, indicó, advirtiendo que un enfoque que se centre exclusivamente en la desaceleración de la inflación podría tener efectos negativos en otros aspectos de la economía.
Entre esos efectos, mencionó las desigualdades que se generan en diferentes regiones del país. “La provincia de Buenos Aires, en términos de cómo se está manejando la economía, es una región perjudicada”, afirmó. Aclaró que no atribuía esta situación a un tema político específico: “No lo digo de manera intencional, no es por Axel Kicillof, sino por el sistema”.
En esta línea, criticó la caracterización oficial del esquema económico como un modelo de “dos velocidades”. “Mal denominado por el Gobierno como dual o de dos velocidades. Yo lo llamaría más bien fragmentado o asimétrico”, sostuvo.
Al profundizar en su diagnóstico, se centró en una zona específica: “El Conurbano bonaerense es el sector más afectado”, afirmó, describiendo las diferencias en el impacto de las políticas económicas.
El economista también abordó la situación del poder adquisitivo y su evolución en el contexto actual. “Está golpeado”, indicó sobre el nivel de ingresos. Además, advirtió que revertir esta situación será complicado a corto plazo: “Va a costar mucho recuperarlo”.
En este punto, vinculó el deterioro con un proceso de más largo plazo, aclarando que “esto es algo que viene de gestiones anteriores a la actual”, señalando que la pérdida de poder adquisitivo no es solo un problema reciente.
Respecto a las herramientas para recuperar ingresos, descartó medidas basadas en la expansión monetaria. “Inyectando dinero nunca recuperas el salario. Eso es solo un paliativo. Solo la productividad y el tiempo pueden mejorar la situación”, afirmó.
Melconian también planteó cuestionamientos en el ámbito político, afirmando que “Milei jamás combatió la casta: convive con ella”. En este sentido, diferenciaba entre distintos actores dentro del sistema: “En la política hay personas valiosas y trabajadoras. La verdadera casta es la Justicia y los sindicatos”, destacó.
Además, ofreció una perspectiva sobre el funcionamiento general del país y la dinámica de los cambios de rumbo. “Para que el postmileísmo no sea pendular, debe volver a ser capitalista occidental. Porque el drama de Argentina es el péndulo, no la alternancia política”, expresó.
En relación a su futuro político, dejó abierta la posibilidad de competir: “Si se da, puedo ser candidato a Presidente, pero imagino que habrá muchos candidatos”, concluyó.
Por último, cuestionó la falta de atención a ciertos temas en la agenda oficial: “Este es un Gobierno donde las palabras educación, salud e infraestructura no existen”, afirmó. Al mismo tiempo, aclaró su posición ideológica: “Soy un liberal de verdad, pero no creo que el sector privado pueda resolver esos problemas: eso no va a suceder”.
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