
La industria textil argentina atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. Según el informe difundido por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector acumuló una retracción del 22,6% en los primeros siete meses de 2026, ubicando a la producción en sus niveles más bajos de los últimos tres años. La contracción es casi diez veces superior al promedio de la industria en general, que retrocedió apenas un 2,6% en el mismo período.
La magnitud del deterioro no admite lecturas optimistas. La pérdida de puestos de trabajo, el cierre de establecimientos, la caída de la inversión y la escasa utilización de la capacidad instalada configuran un cuadro de desplome estructural que se profundizó a lo largo de 2026 y que afecta a toda la cadena productiva del sector.
Un sector que opera por debajo de la mitad de su capacidad
Uno de los datos más elocuentes del informe de FITA es la utilización de la capacidad instalada. Durante julio, la industria textil operó al 45,3%, es decir, 12,9 puntos porcentuales por debajo del promedio de la industria general, que alcanzó el 58,2%. Ese registro representa además una caída de 1,3 puntos respecto a junio y de 0,9 puntos en la comparación interanual.
Desde 2024, el sector viene operando en niveles de entre el 30% y el 50% de su capacidad instalada, muy por debajo del rango del 50% al 60% que sostuvo durante 2023. La gerenta general de FITA, Celina Pena, fue contundente al respecto: “Las empresas quieren trabajar, pero la industria textil opera con más de la mitad de su capacidad sin utilizar. Necesitamos condiciones que permitan sostener la producción y el trabajo en la Argentina. Recuperar el empleo y la capacidad productiva que se pierden es cada vez más difícil”.
El eslabón mas golpeado: tejidos y acabados
Dentro del entramado textil, el segmento de tejidos y acabados fue el que registró el mayor impacto, con una contracción del 35,1% en los primeros siete meses del año. Este dato pone de manifiesto que la industria textil crisis no afecta de manera uniforme a todos los segmentos, sino que concentra su peor expresion en los eslabones con mayor valor agregado y mayor densidad de empleo formal.
Destruccion de empleo: el costo humano de la crisis textil
El deterioro productivo tiene un correlato directo sobre el mercado laboral. El conjunto integrado por el textil, la confeccion, el cuero y el calzado registro 92.531 puestos de trabajo formales en junio de 2026, lo que implica 1.284 empleos menos que en mayo y 16.536 menos que en junio del año anterior. Desde diciembre de 2023, la perdida de empleos formales en el sector supera los 28.000 puestos.
La dimension de esta sangria cobra mayor relevancia cuando se la contrasta con el peso relativo del sector en el conjunto industrial. La cadena textil, confeccion, cuero y calzado representa apenas el 8,4% del empleo industrial total, pero explico el 50% de la caida mensual de empleo y el 31% del retroceso interanual registrado por toda la industria manufacturera en junio. Ademas, segun FITA, la perdida promedio mensual de empleos en el sector se duplico entre junio de 2025 y junio de 2026 respecto del acumulado en los 18 meses previos.
Cierre de establecimientos y derrumbe de la inversion
La crisis tambien se expresa en la cantidad de unidades productivas activas. En junio de 2026 habia 1.939 establecimientos textiles y 2.343 de confeccion, lo que suma 4.282 unidades, es decir, 517 menos que un año atras. Desde diciembre de 2023 se perdieron 770 establecimientos en terminos netos, y el 67% de esa reduccion se produjo en los ultimos doce meses.
A este panorama se suma una marcada retraccion de la inversion. Entre enero y agosto de 2026, las importaciones de maquinaria textil totalizaron 78 millones de dolares, un derrumbe del 31,2% frente a los 113 millones registrados en el mismo periodo de 2025. La mitad de esas compras corresponde a maquinaria de lavado, seguida por equipos de hilatura y de coser.
Precios por debajo de la inflacion general: sin margen para trasladar costos
El cuadro de la industria textil crisis se completa con una evolucion de precios notoriamente por debajo del resto de la economia. En agosto, los precios al consumidor de prendas de vestir, cuero y calzado registraron una baja mensual del 0,6% y un incremento interanual del 11%, muy alejado del 33,5% que registro el nivel general de precios de la economia. En el ambito mayorista, los productos textiles subieron un 19,2% interanual frente al 27,6% del promedio de las manufacturas.
Segun FITA, “el sector tiene poco margen para trasladar a precios el aumento de sus costos”, lo que agrava aun mas la situacion financiera de las empresas y acelera el proceso de cierre y desinversion.
Sin señales de recuperacion a la vista
El informe de FITA subraya que la actividad del sector no muestra señales de recuperacion y permanece estancada en niveles historicamente bajos desde fines de 2025. La combinacion de menor produccion, elevada capacidad ociosa, destruccion de empleo, cierre de establecimientos y caida de las inversiones configura un escenario que trasciende lo coyuntural y apunta a un deterioro de caracter estructural.
La industria textil crisis exige respuestas de politica economica que permitan revertir la perdida de competitividad, frenar la hemorragia de puestos de trabajo y restablecer condiciones minimas para que el sector pueda recuperar su rol productivo en el entramado industrial argentino. Sin esas condiciones, cada mes que pasa consolida un daño que resulta cada vez mas dificil de revertir.
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