jueves 16 abril 2026

El país se volvió más atractivo para la inversión estratégica, pero a corto plazo tiene que asimilar el impacto macroeconómico, la provisión y precio de fertilizantes y fletes más caros

“Una superficie récord de trigo

La prolongación de la guerra en Medio Oriente, además del costo humano y la drástica reducción del tráfico por el Estrecho de Ormuz, ha causado daños en infraestructuras clave para la producción mundial de gas y petróleo, impactando negativamente tanto a la economía global como a la economía argentina. Sin embargo, la existencia de grandes reservas de gas y petróleo en Vaca Muerta, junto con una producción agrícola récord y planes de inversión en minería, han aumentado el atractivo del país como proveedor en un contexto de inestabilidad.

1. Macroeconómico

El primer impacto significativo se relaciona con el ámbito macroeconómico. “La guerra reafirma al gas como un factor de competitividad para industrias que requieren mucha energía y el papel de Argentina como proveedor global confiable”, comentó Jorge Vasconcelos, economista jefe del Ieral de Fundación Mediterránea. Sin embargo, advirtió que si el conflicto se extiende y la economía mundial entra en estanflación, el mercado de capitales se tornará más adverso al riesgo, lo que representa un desafío para Argentina, que necesita refinanciar su deuda.

“La clave para crecer al 3% es despejar el horizonte de financiamiento externo y reducir la brecha entre sectores ganadores y perdedores”, agregó Vasconcelos. La situación actual, con un riesgo país superior a 600 puntos básicos y tasas de interés elevadas, complica aún más el panorama económico, especialmente en un contexto de alta morosidad crediticia.

2. Fertilizantes más caros

El segundo impacto se manifiesta en el aumento de los costos de los fertilizantes, especialmente la urea, un insumo vital para la producción de trigo y maíz. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, Argentina alcanzó en 2025 su segundo nivel más alto de uso de fertilizantes en el siglo. El país importó 4,1 millones de toneladas de fertilizantes, de las cuales 2,1 millones fueron de urea.

La guerra ha provocado un incremento de hasta el 42% en el precio de la urea, afectando directamente la producción agrícola. “Apenas una semana después de iniciado el conflicto, el precio FOB del fertilizante nitrogenado en Medio Oriente subió de USD 483 a USD 685 la tonelada”, destacó un informe. Esta situación ha llevado a los productores a reconsiderar sus decisiones de compra, lo que podría afectar la siembra de cultivos clave.

3. Fletes como anclas

El impacto en los costos de flete marítimo ha sido inmediato, con aumentos de entre 40 y 50%. “Fletes más caros son como correr con pesas; aunque seamos los productores más eficientes, el costo del flete eleva el precio final de nuestros productos”, explicó Matías Contardi, analista de la Bolsa de Cereales de Rosario. Este aumento en los costos de transporte actúa como un freno para los precios de exportación de Argentina, que tiene un perfil altamente exportador.

En este contexto, el precio de exportación se refleja en el mercado interno, y con los costos elevados, la toma de decisiones se vuelve más incierta. “Los precios agrícolas no han subido tanto como se esperaba, lo que puede llevar a menos inversión en tecnología y fertilizantes, aumentando la exposición a riesgos climáticos”, concluyó Contardi.

En resumen, los impactos de la guerra en la economía argentina son evidentes y complejos, afectando desde el macroeconómico hasta la producción agrícola y los costos de transporte. La situación actual exige una atención cuidadosa y estrategias adecuadas para mitigar los efectos adversos.

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