Proyecciones de crecimiento afectadas
El aumento en los precios internacionales de la energía, impulsado por la interrupción del comercio en el estrecho de Ormuz, está encareciendo los combustibles a nivel global, lo que también afecta a los precios internos en Argentina. Esta situación se ve agravada por la reducción de subsidios económicos, que mantiene la presión sobre tarifas y servicios regulados.
Inflación y consumo
Oxford Economics prevé que la inflación en Argentina se sitúe cerca del 30% anual, superando las estimaciones más recientes del Fondo Monetario Internacional. Este aumento en los precios impacta directamente en los ingresos reales de los hogares, deteriorando la confianza del consumidor y obstaculizando la recuperación del consumo privado, un motor clave que el Gobierno busca fortalecer en la segunda mitad del año.
Impacto global y contexto económico
El deterioro del contexto económico global también influye en la economía argentina. Las proyecciones de crecimiento para las principales economías, como Estados Unidos y China, han sido revisadas a la baja, lo que podría traducirse en una menor demanda global y un entorno financiero menos favorable para mercados emergentes como Argentina.
El Fondo Monetario Internacional ha advertido que, en un escenario severo con daños significativos en la infraestructura energética de Medio Oriente, el crecimiento mundial podría desacelerarse hasta un 2%, acercándose a una recesión global. Esto podría resultar en una desinflación más lenta para Argentina, ya que el Gobierno intenta mantener una política monetaria restrictiva y un equilibrio fiscal.
Perspectivas futuras
A pesar de que el cese del fuego ha reducido el riesgo de un escenario extremo, los analistas advierten que la normalización de la producción de energía y el restablecimiento del tráfico comercial llevará tiempo. Se espera que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado hasta finales de abril, lo que mantendrá altos los precios internacionales del crudo.
Este shock energético también tendrá un impacto directo en los precios internacionales, con proyecciones que sugieren aumentos adicionales en gas natural, fertilizantes y productos agrícolas, lo que podría llevar la inflación global a un pico del 4,4% en el segundo trimestre.