La tension entre Washington y Ottawa alcanzo un nuevo pico de intensidad durante la tercera semana de agosto de 2026. El fracaso de las negociaciones comerciales bilaterales dejo el camino libre para que Estados Unidos activara aranceles del 50% sobre una canasta de productos canadienses valuada en aproximadamente 20.000 millones de dolares, lo que equivale al 5,5% de las exportaciones totales de Canada hacia el mercado estadounidense. La guerra comercial EEUU Canada, que habia comenzado a gestarse durante 2025, ingresa ahora en su fase mas critica y con perspectivas de resolucion que lucen, por el momento, lejanas.
El colapso de las negociaciones y los nuevos gravamenes
Las conversaciones entre ambas delegaciones se interrumpieron el viernes sin ningun acuerdo. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, responsabilizo a Canada por el fracaso al sostener que Ottawa incorporo nuevas exigencias de ultimo momento e incumplio compromisos previos. Segun Greer, Washington habia puesto sobre la mesa una oferta que contemplaba reducciones arancelarias sobre el acero, los automoviles y la madera, presentandola como “el mejor trato posible entre los principales exportadores” que operan en el mercado estadounidense.
A pesar de ese argumento, la respuesta canadiense fue contundente. El primer ministro Mark Carney califico las condiciones planteadas por la administracion republicana como “injustas y antieconómicas” y ordeno el regreso de su equipo de negociadores a Ottawa. “No podemos aceptar lo que han ofrecido, ni daremos lo que han pedido”, afirmo el mandatario canadiense ante la prensa.
Productos alcanzados por los aranceles estadounidenses
Entre los bienes canadienses gravados con el nuevo 50% se incluyen lacteos, bebidas alcoholicas, equipamiento deportivo, cemento y maquinaria. La medida representa un golpe directo a sectores estrategicos de la economia canadiense y llega en un momento de particular vulnerabilidad: segun la informacion disponible, Canada acumulo dos trimestres consecutivos de contraccion y entro tecnicamente en recesion.
La respuesta de Canada: represalias “dolar por dolar”
Ottawa no demoro en anunciar su respuesta. Canada implementara aranceles de represalia del 50% a partir del 8 de septiembre, bajo un esquema que el gobierno canadiense definio como “dolar por dolar”. Las medidas apuntaran a acero, productos lacteos, electrodomesticos, equipamiento agricola, pasta, papel y productos electronicos de origen estadounidense.
Pero la respuesta canadiense no se limito al terreno estrictamente arancelario. Carney puso sobre la mesa uno de los puntos de mayor sensibilidad para Washington: la profunda integracion energetica entre las dos economias. De acuerdo con los datos citados por el primer ministro, Canada provee el 99% de las importaciones estadounidenses de gas natural, el 85% de las importaciones de electricidad y el 60% de las importaciones de petroleo crudo. “No creo que quieran que dejemos de enviarles toda esa energia”, advirtio el mandatario, en lo que se interpreto como una advertencia directa sobre los costos reales que tendria para Estados Unidos una escalada sostenida del conflicto.
El peso energetico como carta de negociacion
La mencion explicita de la dependencia energetica estadounidense no es un detalle menor. En el contexto de la guerra comercial EEUU Canada, la capacidad de Ottawa de restringir o encarecer el suministro de energia representa uno de los pocos elementos de presion simetrica con los que cuenta Canada frente a una economia significativamente mas grande. Aun asi, el uso efectivo de esa herramienta implicaria costos propios que el gobierno canadiense probablemente quiere evitar.
Trump y la presion sobre Carney
El presidente Donald Trump no tardo en intervenir publicamente. A traves de su plataforma Truth Social, el mandatario escribio: “Canada quiere los beneficios de ser un estado [de la Union], sin serlo”. Ademas, acuso al pais vecino de haber aplicado durante anos “enormes aranceles” contra los agricultores estadounidenses, reafirmando la narrativa proteccionista que sostiene su estrategia comercial.
Por su parte, el secretario de Transporte estadounidense, Sean Duffy, endurecia el discurso oficial en declaraciones a Fox News Sunday. Duffy califico de “insensato” pensar que Canada puede confrontar comercialmente con Estados Unidos y salir victorioso. Yendo mas lejos, anticipo que el primer ministro Carney volvera a la mesa de negociacion “muy, muy pronto, porque va a ser devastador para su pais”.
La posicion de Washington sobre el desequilibrio comercial
La administracion republicana argumenta que Canada se beneficia desproporcionadamente de su relacion comercial con Estados Unidos. “Somos grandes socios comerciales, pero Canada se beneficia mucho mas del comercio con Estados Unidos de lo que Estados Unidos se beneficia del comercio con Canada”, afirmo Duffy. Esta logica es la que, segun Washington, justifica la aplicacion de aranceles como instrumento para reequilibrar la balanza y repatriar produccion industrial.
Greer, por su parte, destaco que hasta el momento solo Canada y China respondieron con represalias comerciales concretas contra las medidas arancelarias de la administracion Trump, lo que a su juicio demuestra que la mayoria de los paises prefiere negociar antes que escalar el conflicto.
Un conflicto con raices en 2025 y sin solucion inmediata a la vista
La guerra comercial EEUU Canada no es un fenomeno nuevo. Los primeros gravamenes sobre automoviles, acero, aluminio y madera fueron implementados durante 2025, y desde entonces la relacion bilateral fue deteriorandose de manera progresiva. Lo que ocurrio en agosto de 2026 representa la escalada mas pronunciada hasta la fecha, con aranceles del 50% en ambas direcciones y sin conversaciones programadas a corto plazo.
Greer fue explicito al respecto: “No hay nuevas conversaciones previstas con los canadienses”. Esa declaracion, combinada con el endurecimiento del discurso en ambas capitales, sugiere que el conflicto todavia no alcanzo su punto de inflexion. Los sectores productivos de ambos paises, en tanto, ya comienzan a absorber los costos de una disputa que, de prolongarse, podria redefinir uno de los vinculos comerciales mas importantes del hemisferio occidental.
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