sábado 28 marzo 2026

Fletes marítimos globales se disparan y encarecen el comercio exterior en América Latina

Un abrupto repunte en el Índice Mundial de Contenedores alerta a exportadores, importadores y operadores logísticos de la región sobre la creciente volatilidad en las tarifas de transporte.


La logística marítima ha vuelto a ser un tema de preocupación a nivel global. Recientemente, el Índice Mundial de Contenedores (WCI), elaborado por la consultora británica Drewry, mostró un incremento del 41% en comparación con la semana anterior, alcanzando los 3.527 dólares por contenedor de 40 pies, el nivel más alto del año. Este indicador, que refleja los valores promedio del transporte de contenedores en las principales rutas del mundo, ha acumulado un aumento del 70% en las últimas cuatro semanas, rompiendo la tendencia a la baja que se había observado desde enero. Este repentino aumento en las tarifas está generando inquietud entre exportadores, importadores y operadores logísticos a nivel mundial.

Las rutas que conectan China con Estados Unidos y Europa son las que más han aumentado. Por ejemplo, el trayecto Shanghai–Los Ángeles vio un incremento del 57% solo en la última semana, alcanzando los 5.876 dólares por contenedor, mientras que la ruta Shanghai–Nueva York se encareció un 39%, llegando a los 5.172 dólares. Ambas rutas han duplicado sus costos en solo un mes. En Europa, también se han reportado aumentos significativos: las rutas Shanghai–Rotterdam y Shanghai–Génova subieron un 32% y 38%, respectivamente.

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Este comportamiento, según los analistas de Drewry, es resultado de una combinación de factores: la reactivación de las exportaciones desde Asia, una mayor demanda anticipada ante posibles medidas proteccionistas en Estados Unidos, y un ajuste en la oferta por parte de las navieras.

Aunque las rutas hacia América del Sur no están incluidas en los índices principales del WCI, el efecto de estos aumentos globales ya se siente en la región. Operadores en puertos de Brasil, Argentina, México y Chile han reportado demoras, sobrecostos y dificultades para asegurar espacios en buques. En las últimas semanas, las tarifas en rutas como China–Brasil y China–Argentina han aumentado hasta un 33%, según datos de operadores regionales. Esta situación es especialmente complicada para las pequeñas y medianas empresas exportadoras que no tienen contratos a largo plazo y deben operar en el mercado spot, donde las tarifas son más volátiles.

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Los especialistas advierten que este aumento repentino no necesariamente se mantendrá a largo plazo. Desde Drewry explican que el actual equilibrio entre oferta y demanda podría revertirse en la segunda mitad del año, dependiendo de la evolución de factores políticos y regulatorios clave. Uno de ellos es la tregua comercial anunciada por Estados Unidos, que ha desactivado temporalmente la implementación de nuevos aranceles sobre productos chinos. Esta decisión ha provocado una “carrera” por embarcar mercancías hacia Estados Unidos antes del 10 de agosto, fecha en la que podrían reactivarse las medidas. También influye la incertidumbre sobre eventuales sanciones estadounidenses a buques chinos, cuyo efecto en la capacidad global aún no está claro. En este contexto, la volatilidad se convierte en la nueva normalidad para el comercio marítimo internacional.

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Para Latinoamérica, los próximos meses estarán marcados por la necesidad de adaptarse a escenarios logísticos inestables. Países exportadores como Brasil, Chile, Perú y Argentina podrían enfrentar mayores costos para colocar sus productos en mercados clave, en especial si los precios de flete se mantienen altos en rutas transatlánticas y transpacíficas. Además, el aumento en el costo de importación podría trasladarse a los precios internos, alimentando presiones inflacionarias en contextos económicos ya complejos. Las empresas que dependen de repuestos, tecnologías o materiales traídos desde Asia y Europa verán resentida su competitividad si no logran trasladar esos aumentos a precio final o renegociar contratos logísticos.