La eliminación del este impuesto marca un cambio clave para las importaciones, con reducciones en costos y un impacto esperado en el comercio exterior argentino
El Impuesto PAIS, que fue instaurado en 2019 bajo la Ley 27.541, dejará de aplicarse a partir del 23 de diciembre de 2024, cumpliendo así con el plazo estipulado para su vigencia desde su creación. Esta decisión también coincide con el final del plazo establecido por el Banco Central de la República Argentina para acceder al mercado de cambios destinado al pago de importaciones, que era de 30 días desde el registro aduanero.
Desde finales de noviembre, las importaciones no han estado sujetas a este impuesto, dado que se eliminó el 95% de su alícuota a cuenta, lo que impactaba directamente en los costos operativos de las empresas importadoras. Este cambio fue oficializado mediante la Resolución General 5617/2024, publicada en el Boletín Oficial. Para el sector importador, esta medida representa una reducción significativa en los costos relacionados con el acceso al mercado de divisas y el valor final de los productos importados.
Historia del impuesto y su impacto en el comercio
El Impuesto PAIS fue creado en diciembre de 2019 con el objetivo de estabilizar las reservas del Banco Central en un contexto de crisis cambiaria. Inicialmente, se aplicó al dólar ahorro y a las compras en el exterior con tarjeta de crédito o débito, con una alícuota del 30%. Con el tiempo, el impuesto se extendió a otras operaciones, como el pago de servicios digitales y la contratación de fletes internacionales, y desde 2023, a las importaciones en general.
En los últimos años, el impuesto tuvo un impacto profundo en el comercio exterior. En mayo de 2024, se incorporaron al gravamen el giro de utilidades y dividendos, así como la repatriación de inversiones, con alícuotas que llegaron al 17,5%. Aunque estas tasas fueron reducidas al 7,5% en septiembre del mismo año, el costo de importar bienes y servicios permaneció elevado, afectando la competitividad de las empresas.
Proyecciones para las importaciones
Con la eliminación del Impuesto PAIS, se anticipa una reducción directa en el precio del denominado dólar importador. Hasta ahora, este tipo de cambio incluía un recargo del 7,5% sobre la cotización mayorista, lo que encarecía las operaciones de compra en el extranjero.
El fin del impuesto también podría estimular la dinamización del comercio exterior. Según estimaciones del sector privado, la eliminación del gravamen permitirá a las empresas reducir costos y aumentar la disponibilidad de bienes importados en el mercado local. Esto podría generar un impacto positivo en las cadenas productivas que dependen de insumos extranjeros y en la variedad de productos disponibles para los consumidores.
Contexto fiscal y expectativas
A pesar de las críticas, el Impuesto PAIS representó una fuente importante de ingresos fiscales durante su vigencia, posicionándose entre los cinco tributos más recaudatorios del país. Sin embargo, el gobierno de Javier Milei apuesta por un modelo económico que prioriza la eliminación de impuestos considerados distorsivos, como parte de una estrategia más amplia para estimular el crecimiento económico.
Si bien la medida ha sido bien recibida por el sector privado, existen incertidumbres sobre su impacto en las cuentas fiscales y en la cotización del dólar. Se prevé una disminución en el costo del dólar para importaciones, pero otros factores como las tasas de interés y la estabilidad del tipo de cambio podrían moderar los efectos positivos de la medida.
El anuncio del fin del Impuesto PAIS también se produce en un contexto de reformas económicas más amplias, que incluyen cambios en la estructura tributaria y una mayor apertura al comercio internacional. En este marco, la eliminación de este gravamen se alinea con la promesa del gobierno de reducir la carga fiscal y simplificar el acceso al mercado cambiario para operaciones comerciales.
El sector importador espera que estas medidas contribuyan a mejorar la competitividad y reactivar la actividad económica. No obstante, algunos analistas advierten sobre la necesidad de monitorear su implementación para evitar distorsiones en el mercado cambiario y asegurar que los beneficios se reflejen efectivamente en los precios finales de los bienes y servicios.
Enlace a la noticia 👉 Infobae
