El Gobierno no renovó los decretos que, desde 2009, prohibían la venta al exterior de desechos metálicos y no ferrosos generados en el país
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, ha señalado que la decisión de no renovar los decretos busca incentivar el reciclado y el desarrollo de los actores involucrados en la cadena de valor de la chatarra.
Sturzenegger explicó que los decretos anteriores “deprimían el precio local de los desechos”, lo que desincentivaba el reciclado y limitaba las oportunidades de negocio en el sector del reciclaje, afectando a amplios sectores de la economía.
Un ejemplo que citó fue el de los cables de cobre desechados por las empresas telefónicas, que tienen un mercado activo para su reciclado en el exterior, pero que no podían ser aprovechados debido a la prohibición de exportación de estos valiosos desechos.
El ministro enfatizó que la situación previa beneficiaba a los procesadores de chatarra, pero perjudicaba a los productores, resultando en la pérdida de cientos de negocios relacionados con la valorización de residuos.
Un componente clave de una industria estratégica
La chatarra es esencial para la producción sustentable de acero, una industria estratégica a nivel global, ya que representa una alta proporción de insumos para la fabricación de numerosos productos de uso cotidiano, dado que cualquier artículo con piezas metálicas generalmente está relacionado con el acero.
La tendencia hacia la descarbonización de la industria siderúrgica ha llevado a un incremento en el uso de chatarra en los procesos productivos, que actualmente representa aproximadamente el 30% del total, lo que subraya su importancia como insumo en este sector.
Según expertos, el uso de chatarra permite generar “200 veces menos emisiones de dióxido de carbono” en comparación con la producción a partir de mineral virgen.
El impacto en la balanza comercial
Indican que los productores de acero en todo el mundo están trabajando intensamente para descarbonizar la industria, con el objetivo de alcanzar cero emisiones de carbono para 2050.
Las acciones incluyen el uso de energías renovables y el incremento del consumo de chatarra en lugar de otros metales no renovables y de origen extractivo, como el mineral de hierro.
“En Argentina, consumimos mineral de hierro, que generalmente proviene de Brasil, y chatarra como carga metálica local. A nivel global, se están implementando medidas para promover el consumo de chatarra”, explican los expertos.
“En este contexto de descarbonización, es crucial preservar el consumo de chatarra a nivel local. Si fuéramos un país que genera más chatarra de la que consume, la exportación no sería un problema, pero actualmente generamos menos de lo que consumimos”, añaden.
“Si se fomenta la exportación, la falta de chatarra se compensará con más mineral de hierro, lo que resultará en un mayor consumo y más emisiones de CO2”, lo que también podría perjudicar la balanza comercial, ya que “lo que se gane por la exportación de chatarra se perderá, y con creces, por el mineral importado”.
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