El mercado laboral argentino presenta una contradiccion que preocupa a economistas y especialistas: mientras la cantidad de personas ocupadas sigue creciendo, la calidad de ese empleo se deteriora de manera sostenida. Lejos de representar una mejora genuina, el aumento de la ocupacion esconde una expansion de la informalidad que golpea con fuerza a los hogares de todo el pais.
Asi lo revela el ultimo Monitor Sociolaboral elaborado por el Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD), un informe que traza una radiografia detallada del mercado de trabajo argentino entre principios de 2025 y el primer trimestre de 2026. Las conclusiones son alarmantes: la tasa de informalidad laboral alcanzo el 44,2%, uno de los niveles mas elevados de los ultimos anos.
Mas personas trabajan, pero con menos calidad de empleo
El fenomeno central que describe el informe es una paradoja dificil de ignorar. La tasa de actividad escalo hasta el 48,6%, un maximo historico reciente, lo que significa que cada vez mas personas se incorporan al mercado de trabajo. Sin embargo, el sector formal no logra absorber esa mayor oferta, por lo que el empleo que crece es predominantemente informal, tanto entre asalariados como entre trabajadores independientes.
El CETyD advierte que este incremento de la ocupacion no refleja una mejora real de las condiciones laborales. Por el contrario, responde a una necesidad economica creciente: ante la perdida de poder adquisitivo, mas integrantes de cada hogar salen a buscar trabajo para compensar los ingresos familiares que se deterioran mes a mes.
El problema de la subocupacion
Uno de los datos mas contundentes del estudio senala que mas del 90% de los nuevos ocupados necesita trabajar mas horas para aumentar sus ingresos, pero encuentra serias dificultades para lograrlo. En el caso de los asalariados, las jornadas disponibles no alcanzan. Para los trabajadores independientes, la debilidad del consumo interno limita la posibilidad de ampliar sus ventas y, por ende, sus ganancias.
Esta situacion deriva en un incremento significativo de la subocupacion. Las personas trabajan, pero no pueden generar los ingresos necesarios para cubrir sus necesidades basicas. El empleo existe en los registros estadisticos, pero no alcanza para recomponer el poder de compra de los hogares.
Una crisis con dimension territorial
El deterioro del mercado laboral no es homogeneo en todo el territorio nacional. Segun el informe del CETyD, dos tercios de las provincias argentinas registraron un aumento de la poblacion desocupada o empleada en los llamados “empleos refugio”, una categoria que engloba ocupaciones informales de baja calificacion, pocas horas trabajadas y remuneraciones insuficientes.
Las provincias mas afectadas
Santa Cruz y Formosa encabezan el ranking del deterioro. En el caso de la provincia patagonica, la menor actividad hidrocarburífera en la cuenca del Golfo San Jorge, sumada a la retraccion de la construccion, explica buena parte de la caida. Formosa acusa el mismo impacto del sector de la construccion. Chaco, Misiones, Catamarca, Corrientes y Santiago del Estero tambien registraron una evolucion negativa, con caida del empleo formal acompanada de un aumento del desempleo y de las ocupaciones precarias.
Las excepciones: Neuquen, Rio Negro y Tucuman
En el extremo opuesto, Rio Negro, Neuquen y Tucuman mostraron un desempeno relativamente mas favorable. En los dos primeros casos, el dinamismo de Vaca Muerta sostuvo el empleo privado formal y redujo la presion sobre las ocupaciones informales. Tucuman registro una mejora simultanea del empleo formal y una disminucion de la poblacion en situacion de vulnerabilidad laboral, aunque sin llegar a revertir las tendencias estructurales del mercado de trabajo provincial.
No existe destruccion creativa: los puestos perdidos no se recuperan con calidad
Una de las conclusiones mas importantes del Monitor Sociolaboral es que el mercado laboral argentino no atraviesa un proceso de “destruccion creativa”, termino economico que describe situaciones donde los empleos perdidos son reemplazados por otros de mayor productividad y mejor remuneracion. Lejos de eso, el estudio comprueba que existe una relacion directa entre la caida del empleo formal privado y el crecimiento del desempleo y de las ocupaciones precarias.
En otras palabras, cuando una empresa del sector formal cierra posiciones o reduce su plantilla, esos trabajadores no encuentran nuevas oportunidades de calidad equivalente. En la mayoria de los casos, migran hacia la informalidad, aceptan trabajos de menor calificacion o directamente quedan fuera del mercado de trabajo.
Un escenario que demanda respuestas urgentes
El informe del CETyD pone en evidencia que la estabilidad de la tasa de desocupacion no puede leerse como una senial positiva si no se analiza en profundidad la calidad del empleo que se genera. Una sociedad donde el 44,2% de los trabajadores se desempena en la informalidad y donde nueve de cada diez nuevos ocupados no logran alcanzar ingresos suficientes con sus horas de trabajo actuales enfrenta un problema estructural que va mas alla de las cifras de coyuntura.
La expansion de la tasa de actividad, lejos de celebrarse, debe interpretarse como una senial de alarma: cada vez mas personas necesitan trabajar porque los ingresos de los que ya trabajaban dejaron de alcanzar. La precarizacion del empleo no es solo un dato estadistico; es una realidad que impacta directamente en la calidad de vida de millones de familias argentinas y que exige politicas publicas concretas orientadas a la generacion de trabajo genuino, registrado y bien remunerado.
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