jueves 27 agosto 2026

 

Fed

Los mercados financieros globales operan bajo una certeza que se ha vuelto casi un consenso: la Reserva Federal de los Estados Unidos no va a mover sus tasas en la proxima reunion de septiembre. Sin embargo, esa tranquilidad en el extremo corto de la curva contrasta con una tension creciente en los plazos largos. La tasa a 30 anos acaba de superar el 5,30%, un nivel que no se registraba desde hace casi dos decadas. Al mismo tiempo, el estrecho de Ormuz vuelve a acaparar la atencion de los operadores, empujando el precio del petroleo por encima de los 90 dolares por barril y complicando aun mas el panorama.

Por que la Fed no tiene apuro y que pasa igual con los rendimientos

Kevin Warsh, el nuevo chairman de la Fed, se ha presentado como un perfil hawkish en materia inflacionaria, pero la evidencia reciente no lo apresura. Los datos de empleo, inflacion y ventas minoristas mostraron debilidad en las ultimas semanas. La inflacion de junio fue negativa, y el registro de julio apenas alcanzo el 0,1%. Con ese panorama, la propuesta de subir tasas que se puso sobre la mesa en la reunion de julio no prospero: Warsh consiguio el respaldo de la mayoria y la desestimo sin mayores debates.

Aun asi, los mercados no dan por cerrado el capitulo. La tasa de los bonos del Tesoro a dos anos rinde actualmente 4,19%, mientras que el techo del rango de los Fed funds se ubica en 3,75%. Esa diferencia de casi tres cuartos de punto es una senal clara: los operadores creen que la Fed debera actuar tarde o temprano, aunque descuenten que lo hara con demora. Esa expectativa de intervencion postergada es lo que explica la falta de apetito por duracion y, en consecuencia, el empinamiento de la parte larga de la curva.

La curva de rendimientos como termometro de la desconfianza

El patron que se observa hoy no es nuevo. Despues de la reunion de julio, la parte corta de la curva cayo y los rendimientos largos subieron. El mercado interpreta que si la Fed debe intervenir pero es reticente a hacerlo, el ajuste se produce por la via de los plazos mas extensos. La tasa a 30 anos fue la primera en romper el umbral del 5% y ahora lidera el alza. La tasa a 10 anos, que supo descender de los niveles maximos registrados a principios de 2025, tambien retomo su tendencia ascendente.

La semana pasada el Tesoro logro colocar deuda a 10 y 30 anos sin generar turbulencias adicionales, lo que fue interpretado como un alivio momentaneo. Pero el contexto sigue siendo fragil. La combinacion de mayor oferta de bonos y escasez de demanda es una ecuacion que presiona sistematicamente hacia arriba los rendimientos. En ese marco, contener el avance de las tasas largas sin una intervencion explicita de la Fed resulta cada vez mas dificil.

Ormuz: el factor geopolitico que el mercado no puede ignorar

Si hay un elemento externo capaz de complicar aun mas este cuadro, es el precio del petroleo. Y el precio del petroleo depende, en buena medida, de lo que ocurra en el estrecho de Ormuz. Durante algunas semanas, el tema habia quedado en un segundo plano. La calma en los precios del crudo habia contribuido a una tregua en la tension de los mercados de deuda. Pero esa pausa se rompio cuando el barril de Brent volvio a cotizar por encima de los 90 dolares.

Las amenazas del presidente Trump de bombardear Oman reinstalaron el tema en la agenda. Oman, que actua como mediador entre Washington y Teheran, esta negociando junto con Iran un regimen de navegacion compartido para el estrecho. Trump, sin embargo, rechazo ese esquema. Su postura es clara: no acepta ninguna formula que implique control irani sobre Ormuz, ni siquiera de forma compartida. Y llego a declarar que buscara establecer el estrecho como territorio de los Estados Unidos.

Un callejon sin salida que ya lleva seis meses

La situacion en torno a Ormuz se arrastra desde hace casi medio ano. El Memorandum de Entendimiento firmado el 17 de julio no resolvio el problema de fondo: fue, en esencia, un mecanismo para evitar una catastrofe economica inmediata, tal como el propio Trump reconocio. Las negociaciones continuan sin una salida definitiva a la vista. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ofrecio una perspectiva de largo plazo al afirmar que en dos anos Ormuz sera irrelevante. Pero mientras ese horizonte llega, los mercados deben convivir con la incertidumbre.

Lo llamativo es que Wall Street, lejos de quebrarse, sostiene un mercado alcista solido. El auge de la inteligencia artificial funciona como un motor que compensa las turbulencias geopoliticas y la presion sobre los bonos. Las acciones tecnologicas reciben flujos constantes y el indice general mantiene niveles altos. Pero los bonos cuentan otra historia: ahi si se libra una batalla dia a dia, con tasas largas que suben y una demanda que no alcanza para absorber la oferta creciente.

La gran pregunta: hasta donde pueden llegar las tasas y como contenerlas

Trump dejo en claro apenas dos dias despues de asumir que queria tasas largas mas bajas. La tarea, segun explico Bessent, recaeria sobre el Tesoro y no sobre la Fed. Durante gran parte de 2025, esa estrategia funciono: la tasa a 10 anos bajo desde niveles cercanos al 4,80%. Pero el avance se agoto y la tendencia se revirtio. Ahora la pregunta que recorre los corredores de Wall Street es si el proximo movimiento relevante de la Fed sera al alza o a la baja, y cuanto tiempo puede mantenerse esta tension sin que el mercado de bonos termine contagiando al de acciones.

Por el momento, el escenario base es que la Fed no toca tasas en septiembre. Pero los mercados siguen cotizando la posibilidad de que deba hacerlo mas adelante, y esa expectativa es la que alimenta la presion sobre los rendimientos largos. Mientras tanto, el petroleo, Ormuz y las negociaciones diplomaticas en la sombra seguiran siendo variables que ninguna cartera puede ignorar.

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