La nueva preocupación del sector energético
A casi un mes del inicio del conflicto bélico en Medio Oriente, que es crucial para el mercado del petróleo y sus derivados, las grandes petroleras han cambiado su enfoque. La inquietud ya no se centra en el precio del crudo, sino en un problema estructural que afecta a todo el planeta: el abastecimiento energético.
Durante la reunión anual CERAWeek by S&P Global, celebrada en Houston, Estados Unidos, se discutió si el sistema global está en condiciones de garantizar el suministro. Esta cuestión se planteó hace algunos años debido a la guerra entre Rusia y Ucrania, pero ha cobrado nueva relevancia con el conflicto en Irán.
Varios ejecutivos y funcionarios coincidieron en que la provisión energética global ha entrado en una fase crítica, y que los esfuerzos gubernamentales para compensar la caída de la oferta ya no son suficientes. El impacto del conflicto en Medio Oriente ya está afectando los flujos de petróleo y gas, comenzando por Asia, mientras que Europa podría experimentar las consecuencias en cuestión de semanas.
El secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, en su discurso inaugural, enfatizó la necesidad de aumentar la producción de energía en un contexto de creciente tensión global. “Nuestra misión sigue siendo clara cada día: aumentar la producción de energía, mejorar la vida de los estadounidenses, fortalecer la seguridad de Estados Unidos y fortalecer el mundo”, afirmó.
Las petroleras vuelven a hablar de escasez energética
Wael Sawan, director ejecutivo de Shell, destacó que “lo que importa hoy son los flujos físicos”. En su presentación, subrayó que la atención sobre el precio ha pasado a un “segundo plano” frente a la urgencia de garantizar el movimiento efectivo de combustibles y electricidad a través de las “arterias de transporte, almacenamiento y producción”.
Según Sawan, el fenómeno se concentra actualmente en Asia, con un “efecto dominó” que inicialmente impactó en el sur del continente y ahora se expande hacia el sudeste y noreste asiático. A medida que se acerque abril, Europa comenzará a sentir el impacto.
El ejecutivo también mencionó la necesidad de activar “palancas relacionadas con la demanda, el almacenamiento y la adquisición de reservas”, en un contexto donde los países tienden a priorizar el resguardo de sus propios recursos energéticos, lo que podría intensificar los cuellos de botella.
De cara al verano en el hemisferio norte, Shell ya ha detectado tensiones en el mercado de combustible para aviones, anticipando que el diésel será el siguiente en mostrar escasez, seguido de la nafta.
El caso del gas natural licuado (GNL) es uno de los ejemplos más claros. Proyectos como LNG Canadá, iniciados hace más de una década para diversificar el acceso a Asia, se consideran ahora inversiones estratégicas ante la fragmentación geopolítica. “La diversidad de suministro y diferentes puntos de acceso serán ahora, lamentablemente, una necesidad estructural”, explicó Sawan, añadiendo que “la seguridad nacional ya no es posible sin seguridad energética”.
La guerra acelera la transición energética
Otro tema relevante en los debates fue el cambio en la transición energética. Los participantes de la conferencia señalaron que ya no se trata solo de objetivos climáticos, sino de garantizar el acceso a energía en un mundo cada vez más inestable.
“La lección de los últimos años es que el precio importa. La combinación de energía eólica, solar y baterías se está convirtiendo en una oferta económica cada vez más atractiva, y los países la están adoptando no solo como un objetivo climático, sino para asegurar el acceso económico a la energía, y cada vez más como una opción de seguridad energética”, comentó Geoffrey Pyatt, ex subsecretario de Estado para Recursos Energéticos.
La ministra federal alemana de Asuntos Económicos y Energéticos, Katherina Reiche, advirtió que si la guerra en Irán no concluye pronto, podría haber escasez de energía a finales de abril o mayo, y consideró que la eliminación gradual de la energía nuclear fue un grave error.
En Francia, por ejemplo, la energía nuclear representa alrededor del 44% de la matriz de generación eléctrica, lo que, según Reiche, “hoy le da una ventaja clara en términos de seguridad del suministro”.
“Francia tiene una de las huellas de carbono más bajas del mundo, y no lo logró porque quisiera salvar el planeta, sino para evitar precisamente lo que está sucediendo”, concluyó Jeff Currie, director de estrategia de Energy Pathways en Carlyle, refiriéndose a la preocupación por el suministro energético en medio de la guerra con Irán.
“Una de las predicciones más importantes que se pueden hacer a partir de lo que está sucediendo actualmente es que va a impulsar enormemente la transición energética”, finalizó Currie.
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