
El mercado laboral norteamericano volvió a sorprender al alza. Los datos oficiales publicados este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo (BLS) revelaron que el empleo en EEUU creció de forma notablemente superior a lo que esperaban los analistas de Wall Street, reavivando el debate sobre el rumbo de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) y la posibilidad de una nueva suba de tasas de interés en la reunión del próximo 16 de septiembre.
El informe mostró la incorporación de 162.000 nuevos puestos de trabajo durante el mes de agosto, una cifra que triplicó con creces el consenso del mercado, que proyectaba un incremento de apenas 56.000 empleos. A su vez, el dato previo de julio, que inicialmente indicaba una pérdida de 23.000 puestos, fue revisado al alza y terminó registrando un saldo positivo de 21.000 empleos. Con esta corrección, el país acumula seis meses consecutivos de creación de puestos de trabajo.
Un mercado laboral sólido con implicancias monetarias
La tasa de desempleo se mantuvo estable en el 4,1%, lo que confirma que el mercado de trabajo se encuentra en buen estado. Sin embargo, lejos de tranquilizar a los inversores, la solidez del dato generó inquietud en las bolsas norteamericanas, ya que le otorga mayores argumentos a la Fed para adoptar una postura más agresiva en materia de tasas.
Según señaló Collin Martin, jefe de investigación y estrategia de renta fija en el Centro Schwab de Investigación Financiera, las pérdidas de julio fueron revisadas al alza, por lo que ahora se registran seis meses consecutivos de incrementos. Bradford Smith, gestor de carteras en Janus Henderson, destacó que “estos sólidos datos de empleo llegan tras unos resultados decididamente débiles el mes pasado, lo que nos recuerda que la volatilidad de esta estadística ha llegado para quedarse”.
El sector privado lideró la creación de puestos
Desde la consultora Balanz explicaron que la mayor generación de empleo se debió principalmente al sector privado, que aportó 127.000 nuevos puestos, muy por encima de los 50.000 esperados. El sector de educación y salud fue el de mejor desempeño, con un incremento de 62.000 empleos, después de la caída de 21.000 registrada en julio. El sector público, por su parte, sumó 35.000 empleos tras haber destruido 50.000 en el mes anterior.
Desde Portfolio Personal Inversores (PPI) agregaron que el empleo público, que había caído por la estacionalidad del receso escolar, rebotó con fuerza. Asimismo, el sector de hotelería y esparcimiento, que había perdido 40.000 puestos como consecuencia de la reversión del impacto del Mundial, volvió a terreno positivo con 8.000 nuevos empleos.
La probabilidad de una suba de tasas creció de forma inmediata
Apenas se conoció el informe, los mercados comenzaron a recalibrar sus expectativas de política monetaria. La probabilidad de que la Fed eleve la tasa de referencia en la reunión del 16 de septiembre trepó del 51% al 60%, mientras que la chance de que se produzca al menos una suba adicional antes de fin de año pasó del 39,5% al 48,2%, de acuerdo con la herramienta FedWatch de CME Group.
El buen desempeño del empleo en EEUU, lejos de representar una señal tranquilizadora para los mercados financieros, amplía el margen de acción de la Fed para ser más restrictiva con su política monetaria. Así lo planteó PPI al señalar que el dato “no representa necesariamente una buena noticia para el mercado, ya que le otorga mayor margen a la Fed para ser más agresiva”.
El tono hawkish de Warsh marca el contexto
El dato llega en un contexto en el que el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ya había dado señales de un sesgo restrictivo durante su intervención en Jackson Hole la semana pasada. En esa ocasión dejó en claro que existe una tendencia clara en el organismo a tomar medidas en caso de que los próximos datos no muestren un mayor avance en el proceso de desinflación. El gobernador Christopher Waller también indicó que apoyaría una suba de tasas si la inflación se acelera, aunque reconoció que convenía “darle una oportunidad a la desinflación”.
En este escenario, Martin fue claro al sostener que “en teoría esto podría dar apoyo al bando de la suba de tasas, pero la inflación es lo que más importa en este momento”. Smith, en la misma línea, afirmó que a partir de ahora “el debate en la Fed girará en gran medida en torno a los próximos datos de inflación”.
La atención se traslada al dato de inflación del viernes
Con el informe de empleo ya procesado por los mercados, el foco se desplaza ahora hacia el reporte de inflación que se publicará el próximo viernes, el cual se convertirá en el elemento definitorio para la decisión de política monetaria de la Fed. Si los precios siguen sin ceder, la suba de tasas quedará prácticamente confirmada.
La combinación de un mercado laboral robusto y una inflación que aún no da señales contundentes de retroceso configura un escenario de alta sensibilidad para los activos financieros globales. El empleo en EEUU demostró una vez más su capacidad para mover los mercados y condicionar las decisiones del banco central más influyente del mundo. Lo que ocurra con los precios la semana próxima determinará si la Fed actúa con firmeza o decide esperar antes de volver a apretar el acelerador monetario.
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