jueves 12 marzo 2026

En los últimos meses, el consumo en Argentina ha comenzado a mostrar una clara desaceleración.

Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas experimentaron una caída del 6,7% en junio, marcando así dos meses consecutivos de descenso. A pesar de que las cuotas sin interés continúan siendo un soporte fundamental para el consumo, el creciente endeudamiento de las familias podría estar alcanzando un límite.

Desaceleración del consumo y su impacto

Un informe de First Capital Group también confirma esta tendencia, revelando una disminución del 0,9% en las operaciones con tarjetas de crédito durante el mismo período, lo que indica que el uso de este medio de pago ha comenzado a mostrar signos de fatiga. Este contexto plantea interrogantes sobre cómo evolucionará el consumo en el segundo semestre del año.

Factores que afectan el consumo

Un estudio reciente de Focus Market, que abarcó mayo y junio, señala que el aumento en los costos de servicios públicos y privados, como educación y salud, sigue presionando el ingreso disponible de los hogares. Este ingreso, que determina la capacidad de compra, es crucial para el consumo de bienes. La desaceleración de la inflación será un factor clave para la recuperación del poder adquisitivo, lo que es esencial para que el consumo recupere su dinamismo en el resto del año.

El papel del crédito en el consumo

Con la finalización del programa Cuota Simple el 30 de junio, han surgido nuevas iniciativas desde el sector privado, como «Cuotas MiPyME», que permite a los comercios ofrecer hasta seis cuotas fijas con tasas competitivas. Esta continuidad en los planes de financiamiento accesibles se vuelve crucial para los comerciantes en un entorno donde el consumo pierde impulso.

Perspectivas para el futuro

Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, indicó que, aunque ha habido una mejora en los ingresos reales de las familias debido a la baja de la inflación, se prevé que el uso del crédito, especialmente el no bancario, disminuya por el aumento de la morosidad. Esto sugiere que, aunque el consumo no caerá drásticamente, no se espera un crecimiento significativo en lo que queda del año.

Por otro lado, la incertidumbre política y financiera que se anticipa para el segundo semestre podría influir de manera decisiva en la evolución del consumo. Daniel Rosato, titular de IPA Pymes Argentinos, advirtió que la caída del mercado interno y el cierre de empresas son síntomas de que el trabajador está perdiendo poder de compra. Las proyecciones indican que no habrá una recuperación inmediata en el consumo.

A pesar de este panorama, Ramiro Castiñeira, economista de Econométrica, sostiene que el consumo agregado se encuentra en niveles máximos, impulsado por la desaceleración inflacionaria y el retorno del crédito. Las proyecciones sugieren que la economía seguirá creciendo hacia 2026, con el consumo como uno de sus principales motores.

En conclusión, el consumo pierde impulso en la economía argentina, y aunque existen iniciativas para sostenerlo, el creciente endeudamiento y la incertidumbre política plantean desafíos significativos para su recuperación en el futuro cercano.