domingo 08 febrero 2026

El organismo resalta el crecimiento del comercio en América Latina, pero enfatiza la urgencia de mejorar la competitividad

En un contexto internacional cada vez más competitivo, las exportaciones de bienes en América Latina y el Caribe experimentaron un crecimiento del 6,4% en 2025, según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). A pesar de que el organismo destacó un entorno externo más favorable para la región en comparación con períodos anteriores, subrayó que persisten ciertas dificultades para países como Argentina.

El informe indica que el crecimiento del comercio regional se debe a una recuperación en las cantidades exportadas, en un contexto de precios internacionales relativamente estables. Esta dinámica representa un cambio significativo respecto a años anteriores, donde los valores de intercambio desempeñaban un papel más crucial en el desempeño exportador.

Para Argentina, este nuevo escenario presenta un desafío adicional. Con precios menos dinámicos, la mejora en los envíos al exterior y el ingreso de dólares dependen más de la capacidad de ganar competitividad, mantener volúmenes y reducir costos relacionados con el comercio.

El BID estima que las cantidades exportadas por Sudamérica crecieron un 5,9%, lo que implica una desaceleración de 7,8 puntos porcentuales en comparación con 2024.

Crecimiento con límites

En cuanto a los precios de los productos básicos exportados, el BID observó una tendencia contractiva. Por ejemplo, el precio de la soja, el principal producto de exportación de Argentina, disminuyó un 6,7%. El precio del petróleo cayó un 14,3%, y el valor del azúcar disminuyó un 17,4%.

El BID también destacó que Sudamérica lideró la recuperación de exportaciones en la región, con un aumento en los envíos hacia Asia y la Unión Europea. En este contexto, sectores relacionados con recursos naturales, como la agroindustria y la minería, han recuperado protagonismo en el comercio regional.

Sin embargo, el organismo advirtió que el repunte no fue uniforme entre los países. Algunas economías lograron capitalizar la mejora del contexto externo, mientras que otras enfrentaron limitaciones estructurales que restringieron su capacidad para aprovechar el crecimiento del comercio.

En el caso de Argentina, la necesidad de mejorar la competitividad se presenta como un factor clave para aumentar su participación en los mercados internacionales. A pesar de que las exportaciones del país crecieron un 8,1% en 2025, el año anterior habían aumentado un 19%. La mayor contribución provino de los envíos a China, que representaron el 40% del aumento, seguidos por India, Estados Unidos y otros destinos menos tradicionales como Suiza, Angola, Irán y Marruecos. Los productos que más contribuyeron al aumento fueron la soja, grasas, aceites y combustibles.

El informe también subraya los costos asociados al comercio exterior, como la logística, la infraestructura y los tiempos de despacho, que son actualmente los principales problemas para varios países de la región. En este sentido, el BID destacó que América Latina y el Caribe deben impulsar reformas estructurales y canalizar inversiones que fortalezcan la productividad de la economía en su conjunto, así como remover obstáculos y promover las exportaciones y la inversión, para que el comercio internacional siga siendo relevante en el crecimiento económico de la región.

Incertidumbre en el comercio global

El informe también plantea que el desempeño exportador en los próximos años dependerá menos de shocks externos favorables y más de políticas que busquen mejorar la productividad, la competitividad y la inserción internacional. Aunque la región mostró una recuperación del comercio, el crecimiento global fue moderado, lo que limita las posibilidades de una expansión más rápida y obliga a los países a competir en un entorno internacional más exigente.

“De cara al futuro, el contexto comercial global y de América Latina y el Caribe se caracterizará por una alta incertidumbre”, advirtió el informe. “Se espera que el crecimiento económico global se desacelere, en un contexto de menor inversión y consumo, debido a la creciente incertidumbre provocada por tensiones comerciales, aumento del proteccionismo y fragmentación política y económica”.

Además, el cambio climático se presenta como una creciente vulnerabilidad para la oferta exportable, dado el mayor riesgo de episodios climáticos extremos que pueden afectar tanto la producción agrícola como la logística y el transporte.

Para Argentina, el escenario planteado por el organismo deja claro que la mejora del comercio regional no garantiza, por sí sola, un aumento en las exportaciones. La posibilidad de aprovechar este contexto dependerá de la capacidad de mantener reglas de juego estables, mejorar costos y facilitar el acceso a los mercados.