miércoles 04 marzo 2026

Aunque el presidente exageró en medio punto el resultado del trabajo publicado por la Fed de Minneapolis, este coincide con su diagnóstico sobre la causa de las recurrentes crisis económicas del país: el “villano” es el déficit fiscal

Argentina's President Javier Milei gesturesArgentina’s President Javier Milei gestures after delivering the annual State of the Nation address, which marks the start of the legislative year, in Buenos Aires, Argentina, Saturday, March 1, 2025. (AP Photo/Rodrigo Abd)

En su intervención ante el Congreso, Javier Milei mencionó al economista argentino Juan Pablo Nicolini, quien es académico de la Universidad Torcuato di Tella (UTDT) y actualmente trabaja en la Reserva Federal de Minneapolis. Milei destacó las oportunidades de crecimiento para la economía argentina si se logra mantener un equilibrio fiscal. Según él, esto podría llevar a un crecimiento sostenido del PBI per cápita de un 4,5% anual.

“Así como la inflación tiende a cero, el PBI per cápita también crecerá de manera sostenida”, afirmó el presidente. Sin embargo, explicó que la cifra del estudio de Nicolini es inferior a la real, ya que no considera factores adicionales, como la reducción del riesgo país, que ha pasado de cerca de 3000 puntos básicos a alrededor de 750.

El trabajo de Nicolini no toma en cuenta, según Milei, que el equilibrio fiscal se ha logrado a través de la reducción de impuestos y la disminución del gasto público, en lugar de aumentar la presión impositiva como se hacía anteriormente. Además, no considera las reformas estructurales implementadas, como el DNU 70/2023 y la ley de bases, que representan una reforma estructural mucho más significativa que la realizada durante el gobierno de Carlos Menem, considerado el mejor hasta la fecha. Si se suman las 900 regulaciones eliminadas por Federico Sturzenegger y otras medidas, se está avanzando en la eliminación de las distorsiones causadas por la inflación.

El estudio de Nicolini

El estudio mencionado, realizado por Nicolini y Tobías Martínez Gonzáles, proyecta que, bajo ciertas condiciones, el PBI per cápita argentino podría crecer al 4% (no al 4,5% como citó Milei) y, tomando como base el año 2024, podría aumentar de USD 22.000 anuales por habitante a USD 34.000 en 2035.

Los autores analizan la “tragedia” económica argentina de los últimos 75 años, especialmente desde mediados de los 70, cuando el país comenzó a experimentar crisis recurrentes, alejándose del PBI per cápita de economías desarrolladas como Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido. También se ha rezagado en comparación con países del sur de Europa y ha sido superado por economías que antes aventajaba, como Chile, Uruguay y Brasil.

El déficit fiscal como villano

El estudio identifica el déficit fiscal como el principal problema, a pesar de que los síntomas pueden variar. Los breves períodos de crecimiento en Argentina se han asociado a programas de ajuste y equilibrio fiscal, siendo los únicos momentos de crecimiento sostenido entre 1991-1998 y 2003-2010, cuando se lograron superávits fiscales.

Nicolini y su coautor sostienen que las convicciones del presidente sobre el equilibrio fiscal y las reformas pueden llevar a Argentina hacia un crecimiento sostenido. Utilizando el “modelo” de Robert Lucas, uno de los economistas más admirados por Milei, proyectan un futuro crecimiento. Durante su campaña, Milei expresó su intención de eliminar los déficits fiscales crónicos que han caracterizado la historia económica del país y ha comenzado a cumplir esa promesa.

El estudio asume que Argentina mantendrá superávits fiscales durante un par de décadas y estima el crecimiento utilizando el modelo de Lucas, que sugiere que el potencial de crecimiento de un país en desarrollo depende del nivel de conocimiento global y de su capacidad para adoptar y utilizar ese conocimiento a través del comercio internacional.

Lucas también establece dos condiciones para que esto sea posible: que el país esté abierto al comercio internacional y que sea “bien gobernado”, aplicando “buenas políticas”, que se resumen en el equilibrio fiscal y la exclusión de políticas proteccionistas. Los autores identifican los déficits crónicos y las crisis macroeconómicas recurrentes como indicadores de malas políticas.

Hoy, Argentina es relativamente abierta, y el actual gobierno busca eliminar restricciones comerciales. Aunque en los últimos 50 años no ha sido un país bien gobernado, el trabajo sugiere que “sin volatilidad macroeconómica, Argentina se convertirá en un país bien gobernado”.

Los ejemplos de crecimiento de 1991-1998 y 2003-2010 respaldan esta suposición, a pesar de que ambos gobiernos tuvieron orientaciones diferentes. Ambos períodos compartieron un equilibrio fiscal, lo que permitió aumentos significativos en el PBI por habitante.

Conclusiones del estudio

Aunque los autores reconocen que la evidencia presentada es “débil”, proyectan un crecimiento del 4% en el ingreso per cápita, lo que implicaría un crecimiento total del PBI cercano al 6%. Citando un estudio más amplio sobre 10 países de América Latina, concluyen que aquellos que ajustaron sus cuentas y se ordenaron, lograron salir de sus crisis y comenzaron a crecer más rápidamente.

El estudio muestra que, al mantener la disciplina fiscal, Argentina podría ver un aumento significativo en su PBI per cápita, pasando de USD 22.000 en 2023 a USD 34.000 en 2035, lo que representa un crecimiento de más del 50%.

Los autores concluyen que el futuro de Argentina depende de si el “villano” del déficit fiscal resurge o si se logra mantenerlo alejado, lo que permitiría un crecimiento significativo en la próxima década.

Keyword: economía argentina estudio Reserva Federal

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