Una eventual intervención directa del Tesoro de EEUU será clave en una jornada donde prima la incertidumbre entre los operadores.
El tipo de cambio mayorista ha subido $10, alcanzando los $1.489, y se encuentra a solo $3,5 del techo de la banda de flotación, que está fijado en $1.492,5. Los contratos de dólar han mostrado un aumento generalizado de hasta el 0,9%. Las proyecciones del mercado indican que el tipo de cambio mayorista podría llegar a $1.479 a finales de octubre y alcanzar los $1.580 en diciembre.
En el mercado minorista, el dólar se cotiza a $1.459,70 para la compra y a $1.513,93 para la venta, según el promedio de entidades financieras del Banco Central (BCRA). En el Banco Nación (BNA), el dólar se mantiene estable, cotizando a $1.455 para la compra y a $1.505 para la venta. Por otro lado, el dólar tarjeta o turista, que incluye un recargo del 30% deducible del Impuesto a las Ganancias, se encuentra en $1.956,5.
El jueves, fuentes del mercado indicaron que se observaron ventas por parte del Tesoro estadounidense para contener el precio de la divisa, aunque no hubo intervención del BCRA. Aunque la magnitud de estas ventas no fue tan alta como la del miércoles, cuando Scott Bessent intervino con casi u$s500 millones para estabilizar el tipo de cambio oficial.
En el mercado paralelo, el dólar blue ha caído $15, situándose en $1.510 para la venta. El dólar MEP ha subido un 0,1% a $1.535,16, con una brecha del 3,1% respecto al mayorista. Por su parte, el dólar Contado con Liquidación (CCL) ha aumentado un 0,3% a $1.555,30, con un spread del 4,5% frente a la cotización oficial.
Expectativas del mercado y cambios en el frente cambiario
Desde Max Capital, se considera que el mercado está siendo excesivamente cauteloso y anticipa una victoria del peronismo a nivel nacional de alrededor de 4 puntos. Sin embargo, las elecciones siguen siendo difíciles de prever y las encuestas solo ofrecen una referencia imprecisa. El economista Gustavo Ber ha señalado que el desequilibrio en el mercado cambiario no es sostenible a largo plazo, independientemente del apoyo externo, lo que lleva a los operadores a buscar un cambio hacia un sistema más libre que permita frenar rápidamente el drenaje de divisas e incluso facilitar la compra de reservas.