Desglose de los pagos restantes
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), después del pago reciente, Argentina tiene programados desembolsos por un total de u$s3.605 millones. Estos pagos están distribuidos de la siguiente manera: u$s805 millones en mayo, u$s832 millones en agosto, u$s799 millones en septiembre, u$s827 millones en noviembre y, finalmente, u$s342 millones en diciembre. El pago que se concretó el lunes, originalmente programado para el 1° de febrero, se trasladó al primer día hábil siguiente debido a que la fecha cayó en domingo.
Mecanismo de financiamiento utilizado
Para cumplir con esta obligación, el Tesoro argentino no contaba con los depósitos en moneda extranjera necesarios, por lo que recurrió a una operación con el gobierno de Estados Unidos para adquirir Derechos Especiales de Giro (DEG), un activo que el FMI utiliza para sus transacciones. Se estima que Argentina accedió a aproximadamente u$s808 millones en DEG, lo que le permitió realizar el pago al FMI.
Expectativas de nuevos desembolsos
El Gobierno también espera recibir nuevos desembolsos del FMI, que podrían ascender a más de u$s2.000 millones, si logra superar las revisiones acordadas para 2026. La primera revisión está programada para este mes y podría significar un ingreso de u$s1.100 millones. La segunda revisión se llevará a cabo en julio, con un posible desembolso de u$s925 millones.
Desafíos en la acumulación de reservas
Uno de los principales desafíos que enfrenta el Gobierno es la acumulación de reservas internacionales. Según cifras del Banco Central, las reservas netas cerraron 2025 en un nivel negativo de aproximadamente u$s14.100 millones, lo que está muy por debajo de la meta revisada. Este desvío ha llevado al Gobierno a considerar solicitar una dispensa y renegociar los objetivos del acuerdo con el FMI.
Conclusiones sobre el panorama económico
A pesar de los desafíos, la directora del Departamento de Comunicaciones del FMI, Julie Kozack, ha destacado que el Gobierno de Javier Milei ha comenzado 2025 con una base sólida. Se han observado progresos en la estabilización macroeconómica, lo que podría mejorar las posibilidades de acceso a los mercados internacionales de capitales y reforzar la capacidad del país para enfrentar eventuales crisis externas.