La desmentida de Caputo sobre un canje de deuda que beneficia a los bonos en dólares más cortos, que vencen en 2029 y 2030
La aclaración del ministro de Economía
Los bonos en dólares, especialmente aquellos con plazos más cortos, podrían beneficiarse de la decisión del Gobierno de no proceder con un canje de deuda. En particular, los títulos que vencen en 2029 y 2030 eran considerados para este tipo de operación.
Luis Caputo se pronunció recientemente en respuesta a varios informes de análisis que sugerían la posibilidad de un canje de deuda amigable, destinado a aliviar los vencimientos de capital que Argentina enfrentará en los próximos años.
El ministro de Economía utilizó la red social X para aclarar que en enero “se pagarán los cupones de amortización e interés y no se saldrá al mercado, sin importar el nivel del riesgo país”. Además, destacó que “más de 4 mil millones de dólares serán entregados a los inversores, quienes probablemente deseen reinvertir en riesgo argentino, pero como mencioné, no será en bonos soberanos”.
El objetivo es que esos fondos sean reinvertidos en activos argentinos. “Ese capital se destinará principalmente a financiar el sector privado y algunas provincias. Esto resultará en una mayor inversión en la economía real, menores tasas de interés, crecimiento económico y generación de empleo”.
La estrategia del Gobierno es continuar reduciendo el riesgo país, que actualmente se sitúa en 745 puntos básicos. Se espera que, tras el pago de la deuda en enero, este indicador se ubique en la zona de 500 puntos.
De este modo, Caputo reafirmó lo que ya había comunicado a los inversores en encuentros privados, como los realizados en Washington durante la reunión anual del FMI a finales de octubre.
En esas reuniones, el equipo económico se comprometió a no emitir deuda, incluso si las condiciones fueran favorables. Este mensaje ha sido bien recibido por los inversores, quienes ya han experimentado las consecuencias de la fiesta de endeudamiento que tuvo lugar durante la administración de Mauricio Macri, que culminó en una reestructuración de la deuda por parte del gobierno de Alberto Fernández.
Los bonos más cortos serían los principales beneficiados por esta decisión, ya que desde este año han comenzado a pagar capital. Esto significa que los inversores recibirán pagos a medida que los bonos venzan, y luego tendrán la opción de reinvertir.
Expectativas del mercado
Varios analistas han comenzado a recomendar el AL30 tras el rally que han experimentado los bonos más largos, como el GD35, en el último mes. Estos títulos, que habían estado rezagados, han mostrado una recuperación significativa gracias a una ola de compras, especialmente por parte de inversores extranjeros.
La expectativa del Gobierno es que el riesgo país continúe disminuyendo, con la esperanza de que, después del pago de la deuda en enero, se logre alcanzar niveles que permitan a Argentina volver al mercado de deuda a tasas de un dígito en dólares, algo que no se ha visto desde principios de 2018.
Para que esto se materialice, Caputo considera esencial enviar una señal de estabilidad en Argentina al momento de realizar los pagos de la deuda.
El entorno financiero sigue siendo favorable para Argentina, incluso a nivel internacional. Recientemente, los bonos del Tesoro estadounidense a diez años han visto una caída en su rendimiento, situándose por debajo del 4,3% anual, algo que no ocurría desde hace varias semanas.
Los dólares necesarios para el vencimiento de enero ya han sido adquiridos por el Tesoro al Banco Central de la República Argentina (BCRA). Sin embargo, se anticipa que para julio, cuando se deban otros 4.500 millones de dólares, será necesario implementar algún tipo de estrategia financiera adicional para asegurar esos pagos. En ese momento, podría reabrirse la posibilidad de un canje para extender los plazos de pago o simplemente emitir nueva deuda para cubrir los vencimientos que se presenten. Pero esto aún está por verse.
Mientras tanto, el clima financiero sigue favoreciendo a Argentina, incluso desde una perspectiva internacional. Ayer, los bonos del Tesoro estadounidense a diez años registraron una caída en su rendimiento, ubicándose por debajo del 4,3% anual, lo que es beneficioso para los bonos emergentes, incluyendo los títulos argentinos.
El Banco Central, por su parte, continuó con la compra de 58 millones de dólares, y las reservas superaron los 30.800 millones de dólares.
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