
Los depósitos privados en dólares alcanzaron un hito que no se registraba desde hace más de dos décadas. Al 13 de julio de 2026, el total acumulado llegó a u$s40.437 millones, luego de un incremento de u$s617 millones en apenas días. Este número representa un máximo en 26 años y una suba de u$s26.000 millones desde diciembre de 2023, cuando Javier Milei asumió la presidencia. El dato no es menor: refleja una recuperación significativa de la confianza de los ahorristas en el sistema financiero argentino. Sin embargo, la pregunta que sobrevuela el debate económico es si ese caudal de fondos puede convertirse en combustible real para la actividad productiva.
El BCRA apunta a expandir el crédito en moneda extranjera
En junio pasado, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) habilitó una nueva modalidad de préstamos en dólares para empresas no exportadoras a través de la Comunicación “A” 8446. Bajo este esquema, las entidades bancarias pueden otorgar créditos en dólares a firmas que operan en el mercado interno, siempre que cuenten con el respaldo en garantía de una compañía exportadora. La medida apunta a canalizar hacia la economía real parte de ese stock de divisas que hoy permanece dentro del sistema financiero sin volcarse plenamente al crédito privado.
El economista Federico Glustein señaló que, si bien la normativa representa un avance, sus beneficios son acotados. En declaraciones al medio Ámbito, explicó que la medida “beneficia principalmente a los holdings mixtos, con empresas exportadoras y mercadointernistas, y parcialmente a proveedores de cadenas exportadoras”. Según su análisis, una pyme que vende el ciento por ciento de su producción en pesos difícilmente pueda acceder a financiamiento en moneda extranjera sin cobertura, dado que el riesgo de repago que asumiría el banco sería demasiado elevado.
Un mercado con gran potencial, pero con acceso restringido
Glustein precisó que el financiamiento privado en dólares se ubica actualmente en torno a los u$s23.000 millones, lo que deja aproximadamente u$s17.000 millones sin volcar al crédito. “Es un dato histórico”, afirmó el economista, al tiempo que subrayó que esa brecha representa tanto una oportunidad como un desafío para las autoridades monetarias.
Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico en la consultora Equilibra, aportó una perspectiva adicional. Reconoció que la principal limitante del modelo actual tiene una lógica macroprudencial: el BCRA busca evitar el descalce de moneda, es decir, que empresas con ingresos en pesos contraigan deuda en dólares y queden en una situación financiera vulnerable ante variaciones del tipo de cambio. “Básicamente, hoy los únicos que pueden acceder son empresas vinculadas al comercio exterior o aquellas que consiguen una garantía de otra empresa en dólares”, explicó.
El riesgo de descalce cambiario, el fantasma del pasado
La advertencia sobre el descalce no es un tecnicismo menor en la Argentina. El país tiene una historia reciente de crisis asociadas precisamente a ese fenómeno: agentes económicos que se endeudaron en dólares con ingresos en pesos y no pudieron afrontar sus compromisos cuando el tipo de cambio se movió bruscamente. Los especialistas consultados coinciden en que, si bien el crecimiento de los depósitos privados en dólares es una señal muy positiva, la clave está en canalizar esos recursos con criterio y sin repetir errores del pasado.
Leonardo Anzalone, director del CEPEC, subrayó que “la flexibilización abre la puerta a que una mayor parte de esos depósitos se transforme en crédito para inversión y producción”. Sin embargo, advirtió que “el desafío pasa por administrar correctamente el riesgo. Financiar proyectos en dólares puede ser muy positivo si existen coberturas o ingresos que permitan afrontar esa deuda. De lo contrario, volverían a aparecer los problemas de descalce cambiario que Argentina ya sufrió en otras etapas”.
Una oportunidad concreta si la estabilidad se sostiene
El mismo Anzalone fue optimista respecto al escenario de mediano plazo. Sostuvo que el crecimiento de los depósitos privados en dólares “crea una oportunidad para profundizar el crédito en moneda extranjera”. En su visión, si la estabilidad macroeconómica se consolida y el nuevo esquema regulatorio funciona como el Gobierno espera, esos dólares pueden comenzar a financiar inversión privada en lugar de permanecer inmovilizados dentro del sistema financiero.
La situación actual refleja, en definitiva, una paradoja propia de la economía argentina: los ahorristas confían lo suficiente en el sistema como para dejar sus divisas depositadas, pero el sistema aún no cuenta con los mecanismos suficientes para trasladar esa liquidez hacia el sector productivo de manera amplia y sin riesgos sistémicos. El desafío del BCRA y del equipo económico es precisamente resolver esa ecuación sin comprometer la estabilidad alcanzada.
Un record que el sistema financiero no veía desde el siglo pasado
El nivel actual de depósitos privados en dólares no se registraba desde el año 2000, en plena vigencia de la convertibilidad. Que Argentina haya recuperado ese umbral en un contexto macroeconómico completamente distinto es interpretado por los analistas como una señal de que la confianza en el peso y en el sistema financiero local fue mejorando de manera sostenida desde el cambio de gestión. Sin embargo, los expertos coinciden en que transformar esa confianza en crédito accesible para el conjunto de las empresas argentinas requerirá tiempo, regulaciones adecuadas y, sobre todo, estabilidad cambiaria duradera.
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