El déficit comercial argentino con China se ha convertido en un tema de preocupación creciente, especialmente en un contexto donde otros países de la región están logrando superávits significativos. La situación se complica aún más por las advertencias proteccionistas de Donald Trump, la reciente devaluación del real brasileño y las tensiones geopolíticas que afectan el comercio internacional.
Desafíos económicos y la necesidad de divisas
El gobierno de Javier Milei enfrenta el desafío de generar divisas para estabilizar el régimen cambiario, salir del cepo, y lograr una recuperación económica que, aunque visible en algunos indicadores de producción, aún no se refleja en el consumo, el empleo ni en los ingresos reales de la población. En este contexto, el déficit comercial argentino con China se vuelve aún más preocupante.
Durante el verano 2024/25, el encarecimiento de los viajes al exterior podría alejar a los turistas extranjeros, mientras que la debilidad del real podría incentivar a muchos argentinos a viajar a Brasil. Salvador Vitelli, economista del Romano Group, destacó que desde la época de la convertibilidad no se había visto un tipo de cambio real tan favorable para los turistas argentinos en Brasil.
Rojo en expansión
En octubre, el intercambio comercial con Brasil mostró un saldo negativo, mientras que la tendencia se profundiza con China, donde el déficit acumulado entre 2008 y octubre de 2024 alcanzó los USD 86.366 millones. Esta cifra es alarmante, ya que supera más del doble la deuda con el FMI y casi triplica las reservas brutas del Banco Central.
En contraste, otros países de la región, como Brasil, Chile y Perú, han registrado superávits significativos en su comercio con China. Según datos del Trade Map del International Trade Centre, entre 2008 y 2023, Argentina acumuló un déficit de USD 84.517 millones, mientras que Brasil logró un saldo positivo de USD 220.741 millones.
La estrategia comercial de Argentina
Desde 2014, cuando se firmó la “Asociación Estratégica Integral” entre Cristina Fernández de Kirchner y Xi Jinping, el déficit comercial argentino con China ha aumentado, alcanzando un rojo anual de más de USD 9.200 millones en 2023. A diferencia de Argentina, países como Chile y Perú han optado por Tratados de Libre Comercio que les han permitido un acceso más amplio al mercado chino.
La situación se agrava aún más por las restricciones impuestas por China a las importaciones de soja argentina, limitando las compras casi exclusivamente al poroto. Esto ha llevado a que el principal trader agroexportador en Argentina sea Cofco, una empresa estatal china que ha aumentado su influencia en el mercado local.
Limitaciones productivas y la necesidad de cambios estructurales
Los economistas coinciden en que las razones del déficit comercial argentino con China son más productivas que comerciales. Argentina no puede vender más a China porque no produce más. La falta de crecimiento del PIB en los últimos 13 años y la reducción del número de empresas exportadoras han desalentado cualquier oferta exportable.
Además, la situación macroeconómica de Argentina, caracterizada por la inestabilidad y la falta de garantías para la inversión, ha llevado a que China prefiera invertir en Brasil, que ofrece un entorno más ordenado y predecible. La reciente retórica proteccionista de Trump y su alineamiento con el gobierno de Milei podría alterar el contexto comercial, pero las advertencias de aranceles a otros países podrían complicar aún más la situación.
En resumen, el déficit comercial argentino con China no solo es un reflejo de la situación económica interna, sino también de las dinámicas internacionales que afectan el comercio. La necesidad de generar divisas y mejorar la competitividad se vuelve crucial para enfrentar estos desafíos.
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