sábado 25 julio 2026

La cartera económica ya se lo informó a las empresas, pero la decisión final se tomará en las próximas semanas. Cuál es el plan oficial y qué pasará en 2027

(iStock)

La presión impositiva sobre la industria automotriz ha cobrado relevancia en un momento en que las exportaciones no logran repuntar y la producción sigue por debajo de los niveles del año anterior. En este contexto, el Gobierno ha decidido avanzar con un plan que busca reducir gradualmente la carga impositiva sobre los envíos al exterior.

El equipo económico ha preparado un decreto que establece una baja gradual de las retenciones a la exportación de autos, una medida que ya ha sido comunicada a las terminales agrupadas en la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa). Sin embargo, su implementación depende de un factor crucial: los resultados de la recaudación tributaria de marzo, según han indicado fuentes oficiales y privadas.

Los ingresos han estado en declive en términos reales durante los últimos siete meses, afectando la capacidad del Gobierno para avanzar con el decreto. La disminución de gravámenes como el impuesto PAIS, las retenciones y los aranceles a la importación, junto con la caída en los niveles de actividad, han impactado directamente en la recaudación.

Cómo será la reducción

Fuentes del sector informaron que el esquema contempla una reducción progresiva del derecho de exportación, actualmente fijado en 4,5%, hasta alcanzar el 0% hacia finales de 2026. Esta iniciativa busca mejorar la competitividad de la industria automotriz en un contexto donde las exportaciones siguen siendo débiles.

En la actualidad, los vehículos exportados desde Argentina están sujetos a un derecho de exportación del 4,5% y reciben un reintegro del 7%. En el caso de las autopartes, no se aplican retenciones y el reintegro es del 5,5%. Este esquema sigue vigente y es un punto de discusión entre el sector privado y el Gobierno. Si se eliminan gradualmente las retenciones, los reintegros se mantendrán, ya que están relacionados con todos los tributos sobre la cadena de valor, buscando exportar menos impuestos.

Las terminales automotrices sostienen que la carga fiscal es un factor determinante en la pérdida de competitividad frente a otros países de la región. En este marco, la reducción de retenciones se presenta como una herramienta directa para mejorar las condiciones de exportación y recuperar volumen. Según estimaciones de la industria, la eliminación del tributo podría generar un incremento de entre 20.000 y 25.000 unidades adicionales destinadas a la exportación, lo que también impactaría en los niveles de producción, que actualmente muestran caídas interanuales tanto en fabricación como en ventas externas.

Caída de producción y exportaciones

Los datos más recientes de Adefa reflejan una situación preocupante. En febrero, se fabricaron 29.632 vehículos, lo que representa un aumento del 41,1% respecto a enero; sin embargo, en comparación interanual, se observa una caída significativa del 30,1% frente a las 42.419 unidades producidas en el mismo mes de 2025.

En el acumulado de los dos primeros meses del año, la producción totalizó 50.630 unidades, lo que implica un promedio de 1.406 vehículos diarios, con una caída del 30,1% respecto al mismo periodo del año anterior.

Las exportaciones tampoco muestran signos de recuperación. En febrero, se enviaron al exterior 15.991 vehículos, representando el 54% de la producción mensual. Aunque esto implica una mejora del 63,9% frente a enero, se traduce en una caída del 28,9% en comparación con febrero de 2025. En el acumulado de los dos primeros meses del año, las exportaciones alcanzaron 25.750 unidades, con una baja del 23,4% respecto al mismo periodo del año anterior.

El desempeño del mercado brasileño ha influido en esta dinámica, ya que entre enero y febrero, Brasil compró 2.815 vehículos menos que en el mismo bimestre de 2025, un dato relevante para una industria que depende en gran medida de ese destino. La caída de las exportaciones se ha vinculado con el peso de los costos fiscales sobre la producción local. A pesar de la incorporación de nuevos modelos orientados a mercados externos, el volumen exportado no ha logrado sostenerse.

En la exportación de vehículos 0 km, una parte significativa del precio final está compuesta por tributos. Hace dos años, esta incidencia era del 20%, y aunque ha disminuido a aproximadamente el 13%, sigue siendo elevada. Esta carga impositiva afecta la competitividad de los autos producidos en el país y complica su inserción en mercados internacionales.

En este contexto, la baja de retenciones se presenta como una de las principales herramientas a evaluar para modificar esta tendencia. El año pasado, se suspendió un esquema que contemplaba la eliminación del tributo para exportaciones incrementales, una decisión que respondió a restricciones fiscales.

Hasta el año pasado, existía un esquema que eliminaba las retenciones sobre las exportaciones adicionales que superaran el nivel de operaciones registrado en 2020, fijado en 137.000 unidades. En la práctica, esto significaba que las exportaciones hasta ese límite debían abonar el gravamen, mientras que las unidades que excedieran ese volumen quedaban liberadas del recargo. En 2024, se exportaron cerca de 314.000 vehículos, lo que implica que casi la mitad de ese total se colocó en el exterior sin carga impositiva adicional.

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