La clase media argentina en crisis ha experimentado un notable deterioro en los últimos años, lo que ha puesto en entredicho la noción de movilidad social ascendente que ha caracterizado históricamente al país. Este fenómeno se ha visto impulsado por la creciente desigualdad y la concentración de la riqueza en un pequeño sector de la población.

Desigualdad y pobreza en máximos de los últimos 30 años

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la desigualdad ha mostrado una leve disminución hacia finales de 2024, pero sigue siendo alarmantemente alta. El coeficiente de Gini, que mide la distribución del ingreso, se situó en 0,430, un nivel que refleja la persistente desigualdad en el país.

La pobreza afecta actualmente al 38,1% de la población, con un 8,2% en situación de indigencia. Aunque estas cifras representan una mejora respecto a años anteriores, la realidad sigue siendo preocupante, con más de 19 millones de personas viviendo en condiciones de pobreza.

El impacto del desempleo

A pesar de que la tasa de desempleo se ha mantenido en niveles relativamente bajos, alrededor del 6,4%, esto no garantiza que las personas tengan ingresos suficientes para evitar caer en la pobreza. La relación entre empleo y pobreza es compleja, y muchos trabajadores se encuentran en situaciones precarias que no les permiten cubrir sus necesidades básicas.

El consumo en retroceso

El consumo ha caído drásticamente, con una disminución del 18% solo en diciembre. Este retroceso se ha visto reflejado en todos los sectores, desde supermercados hasta tiendas independientes. La caída en las ventas es un indicador claro de la crisis que atraviesa la clase media argentina en crisis, que se traduce en una menor capacidad de gasto y una disminución de la calidad de vida.

La narrativa de la movilidad social en crisis

La idea de que el esfuerzo y la educación pueden llevar a una mejora en la situación económica se ha debilitado entre los jóvenes, especialmente en barrios populares. Una encuesta reciente indica que muchos han perdido la fe en la posibilidad de ascender socialmente, lo que refleja un cambio profundo en la percepción de la movilidad social en Argentina.

El 40% de los encuestados aún cree en esta narrativa, pero muchos expresan dudas sobre su viabilidad. La falta de oportunidades y el escaso acceso a recursos son factores que contribuyen a este desencanto.

En conclusión, la clase media argentina en crisis enfrenta desafíos significativos en un contexto de creciente desigualdad y pobreza. La movilidad social, que alguna vez fue un pilar de la identidad nacional, se encuentra en un estado crítico, lo que plantea serias preguntas sobre el futuro económico y social del país.