El Gobierno apuesta al crédito como motor de la actividad económica
La administración nacional tiene depositadas grandes expectativas en el crédito como herramienta central para dinamizar la economía y extender el crecimiento más allá de los sectores exportadores tradicionales como el agro, la energía y la minería. Un mayor nivel de actividad también implica una recaudación más robusta, elemento indispensable para sostener el superávit fiscal que el equipo económico defiende como logro central de su gestión. Sin embargo, desde el sector bancario advierten que las expectativas deben ser moderadas: el año cerrará mejor que los últimos meses de 2025, pero lejos del boom que se vivió durante 2024.
Las tensiones entre el Gobierno y el sector bancario
Tanto el Ministerio de Economía como el Banco Central vienen presionando a las entidades financieras para que expandan el crédito al sector privado. Con ese objetivo, las tasas pasivas ya se redujeron a niveles cercanos al 20 por ciento. No obstante, las tasas activas, es decir las que pagan quienes toman préstamos, siguen siendo casi tres veces superiores. Este diferencial refleja una lógica que los bancos no ocultan: no están mirando las tasas actuales, sino las que podrían regir durante 2027, año de elecciones presidenciales.
La experiencia de 2025 dejó una huella profunda en el sistema financiero. Durante las elecciones legislativas, el equipo económico adoptó medidas contractivas de política monetaria que incluyeron subas de encajes y la eliminación de las LEFI. Estas decisiones generaron una disparada en las tasas de interés que perjudicó a los bancos por dos vías simultáneas: aumento de la morosidad y pérdidas patrimoniales porque habían prestado a tasas más bajas con anterioridad. Lo que agrava el cuadro es que la eliminación de las LEFI fue una definición del propio presidente Javier Milei, no del titular del Banco Central, Santiago Bausili, ni del ministro Luis Caputo, lo que genera incertidumbre sobre quién define en última instancia la política monetaria.
Optimismo público, cautela en privado
En los actos públicos, el sector financiero mantiene un tono positivo. Javier Bolzico, presidente de la Asociacion de Bancos Argentinos, afirmo durante un evento en el Banco Galicia que el credito marcara tres anos consecutivos de crecimiento en 2026, aunque reconocio que los niveles de bancarizacion siguen siendo muy bajos: los prestamos representan apenas el 12,5 por ciento del PBI, cuando el promedio regional ronda el 50 por ciento. La meta de llegar al 25 por ciento del PBI en los proximos anos sigue siendo un horizonte lejano.
En privado, sin embargo, la cautela es mayor. Fuentes del sector advierten que prestar a largo plazo resulta muy dificil cuando no hay certeza sobre cual sera la tasa de interes en 2027. El Gobierno sostiene que ese ano sera diferente al 2025, con un Banco Central mas fortalecido por la acumulacion de reservas y un frente externo holgado gracias al ingreso de divisas de las exportaciones energeticas y mineras. Pero esas garantias, segun los bancos, son solo de palabra. La pregunta que circula en el sector es que sucederia si la politica vuelve a intervenir sobre las decisiones economicas como ocurrio durante la campana electoral pasada.
La demanda de crédito también enfrenta obstáculos
El problema no es solo de oferta. Del lado de la demanda, los propios bancos observan que las familias tampoco muestran un apetito fuerte por endeudarse. La morosidad se disparo en los ultimos meses y, pese a la baja de tasas, la brecha entre lo que cuesta tomar un prestamo y lo que rinde un plazo fijo sigue siendo elevada. A esto se suma un salario real estancado y una situacion laboral incierta, especialmente en el conurbano bonaerense, donde el mercado de trabajo informal es mas vulnerable a los ciclos economicos.
En ese contexto, la actividad economica mostro una suba de solo 1,7 por ciento interanual en el primer trimestre del ano, segun el EMAE del Indec. Las consultoras describen una dinamica de serrucho, con subas y bajas alternadas a lo largo de los proximos meses, y varias de ellas ya recortaron sus proyecciones de crecimiento para el ano. El credito podria ser el motor que el Gobierno necesita para cambiar esa tendencia, pero para que funcione como tal debera ofrecer senales concretas de estabilidad a mediano plazo que hoy el sector financiero no percibe con claridad.
El debate sobre los agregados monetarios
Una de las propuestas que circula en el sector bancario para dar una senal de certidumbre es abandonar el esquema de control de agregados monetarios, que regula la cantidad de dinero en circulacion pero genera mayor volatilidad en las tasas. Desde el Banco Central, sin embargo, sostienen que ese esquema continuara vigente hasta que la inflacion baje un escalon adicional y se pueda transitar hacia regimenes alternativos, como metas de inflacion. Por ahora, las estimaciones mas optimistas indican que la inflacion podria perforar el 2 por ciento mensual en junio, lo que sumado a la baja del riesgo pais a niveles de 2018 genera un clima financiero favorable. Pero la pregunta de fondo sigue abierta: si el credito sera realmente el motor del crecimiento dependera menos de las tasas de hoy y mas de las garantias institucionales que el Gobierno pueda ofrecer para el ano electoral que se avecina.
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