El panorama del comercio internacional está experimentando un cambio significativo, donde los corredores terrestres en el comercio internacional están comenzando a desafiar la hegemonía de las rutas marítimas. Este fenómeno, documentado en el último informe de la Unión Internacional del Transporte por Carretera (IRU), destaca la creciente importancia de las conexiones terrestres que facilitan el transporte de mercancías entre Asia, Medio Oriente y Europa.
Transformación de la logística internacional
La logística internacional está en medio de una transformación que se vuelve cada vez más evidente. Aunque el transporte marítimo sigue siendo un pilar del comercio global, los corredores terrestres están capturando flujos de carga que antes dependían exclusivamente de las rutas oceánicas. Esta tendencia se ha visto impulsada por la necesidad de diversificación y la búsqueda de alternativas logísticas más resilientes en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y la reconfiguración de cadenas de suministro.
Durante 2025, la expansión de los corredores terrestres se aceleró, ofreciendo opciones más rápidas y eficientes en comparación con las tradicionales rutas marítimas. Por ejemplo, el transporte entre Turquía y Kuwait puede completarse en solo cuatro días, en contraste con los 45 días que requiere la ruta marítima habitual. Asimismo, las operaciones entre Turquía y los Emiratos Árabes Unidos se reducen a aproximadamente diez días, en comparación con los 20 a 30 días de las alternativas marítimas.
Cuando el camión llega antes que el barco
Un caso notable se presenta en Medio Oriente, donde la implementación del sistema TIR en Irak ha permitido la creación de nuevas rutas que conectan Turquía con los países del Golfo. Esto ha resultado en una notable reducción de los tiempos de tránsito, lo que demuestra la competitividad de los corredores terrestres en el comercio internacional.
La apertura de Irak como un corredor de tránsito ha facilitado la creación de siete nuevas rutas internacionales en solo ocho meses, con más de mil operaciones realizadas bajo el régimen TIR. Este avance no solo mejora la eficiencia, sino que también ofrece una alternativa viable al transporte marítimo.
Eurasia acelera el cambio
La competencia entre corredores terrestres y rutas marítimas también se observa en Eurasia. Un ejemplo destacado es el primer envío de baterías de ion-litio entre China y Turquía a través del Corredor Transcaspiano, que se completó en tres semanas, superando los tiempos de transporte marítimo que oscilan entre 30 y 40 días. Este crecimiento en las operaciones TIR hacia y desde China, que aumentaron un 144% en 2025, resalta la tendencia hacia la utilización de corredores terrestres.
Además, una operación entre China y Dubái logró reducir el tiempo de tránsito a 15 días mediante una combinación de transporte terrestre y marítimo, en comparación con los 30 días de las opciones convencionales.
Infraestructura física y digital
El avance de estos corredores terrestres en el comercio internacional no se limita a la construcción de nuevas carreteras o pasos fronterizos. La simplificación administrativa, la digitalización y la armonización regulatoria son factores clave para atraer carga internacional. Herramientas como eTIR y los carriles prioritarios para operaciones internacionales han permitido reducir los tiempos de espera y mejorar la previsibilidad de los movimientos transfronterizos.
Según la IRU, el transporte terrestre sigue el principio de menor resistencia, lo que significa que los países que simplifican procedimientos y eliminan cuellos de botella logísticos son los que logran captar mayores flujos de comercio internacional.
Un fenómeno que también mira a Sudamérica
Aunque el desarrollo más visible se concentra en Eurasia y Medio Oriente, América del Sur también comienza a posicionarse dentro de esta tendencia. La adhesión de Brasil al sistema TIR en 2025 abre nuevas posibilidades para corredores terrestres regionales y proyectos de integración como el Corredor Bioceánico, que conectará los océanos Atlántico y Pacífico a través de Brasil, Paraguay, Argentina y Chile.
En un contexto donde las empresas buscan cadenas de suministro más resilientes y menores tiempos de tránsito, los corredores terrestres se están consolidando como una alternativa cada vez más relevante en el comercio internacional. Aunque no reemplazan al transporte marítimo, sí lo complementan y compiten en ciertos tráficos, modificando gradualmente el mapa logístico global.
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