El contrabando en el mercado de celulares genera distorsiones de precios y presiona a la UIA por controles más estrictos
El fenómeno del contrabando ha cobrado gran relevancia en Argentina, especialmente en el sector industrial, donde su impacto se siente con fuerza en el mercado de celulares. Las empresas del sector han expresado su preocupación por las distorsiones de precios y la creciente presencia de canales informales que afectan la competencia y la dinámica del mercado interno.

Un informe reciente revela que el mercado de celulares en Argentina se sitúa en aproximadamente 9,2 millones de unidades anuales, tomando como referencia los años 2023 a 2025. En este contexto, el contrabando ha pasado de representar un 7% a un alarmante 35% del total, lo que equivale a más de 3,2 millones de equipos al año. Esto significa que uno de cada tres celulares se comercializa fuera de los canales formales.

En términos económicos, el contrabando ha generado ingresos por USD 1.858 millones en 2025, mientras que las ventas de celulares de producción nacional alcanzaron USD 2.311 millones. Esto indica que el segmento ilegal representa cerca del 45% del mercado en dólares, evidenciando su peso en la estructura del sector.
Fuentes del mercado han señalado que esta tendencia se mantiene estable. Durante el primer trimestre de 2026, el canal informal ha mantenido un volumen estimado de 50.000 unidades semanales, consolidándose como un circuito paralelo con niveles de comercialización previsibles.
“La estructura impositiva y los costos de comercialización, junto con la falta de fiscalización, están reconfigurando el mercado de manera alarmante. Es crucial entender que el desafío que enfrentamos trasciende el modelo operativo actual”, afirmaron desde el sector.
La falta de controles rigurosos en las fronteras ha alimentado un circuito irregular donde uno de cada tres celulares vendidos en Argentina es de origen ilegal. Esto tiene un impacto significativo en los consumidores, el empleo en la industria y el comercio legal.
“Si no se realiza una revisión integral de la estructura impositiva y no se fortalece la presencia del Estado en los puntos de ingreso al país, el impacto en la economía real seguirá siendo crítico. La industria necesita un ecosistema con reglas claras y fronteras seguras para garantizar una competitividad sostenible”, añadieron desde la industria móvil.
Brecha de precios y su impacto en el contrabando
Otro de los factores que explica la expansión del contrabando es la brecha de precios. El informe indica que la diferencia entre el canal formal e informal se sitúa entre 30% y 35% en promedio, pudiendo alcanzar hasta el 40% en equipos de alta gama. Esta diferencia sostenida actúa como uno de los principales incentivos para la demanda de productos ilegales.
La brecha de precios se debe a una estructura de costos que afecta al canal formal. Según el análisis, el 42% del precio de un dispositivo corresponde a costos de producción, mientras que un 34% se debe a la carga impositiva en sus diferentes niveles. A esto se suman un 10% en gastos comerciales y administrativos, un 9% relacionado con financiamiento y un 5% de margen estándar. Esta composición genera una diferencia estructural frente al mercado informal, que no enfrenta esos costos.
El informe también destaca el papel de los canales digitales en la expansión del contrabando. El 60% de las ventas informales se realizan a través de redes sociales, mientras que el 40% restante se canaliza mediante plataformas de comercio electrónico. En este entorno, los vendedores adoptan estrategias híbridas que combinan stock legal e ilegal, dificultando la trazabilidad de las operaciones y complicando los controles.
Preocupación generalizada en la industria
En este contexto, el contrabando se ha convertido en una preocupación transversal dentro del sector industrial. Empresas de diversas áreas han señalado que la circulación de mercancía ilegal genera distorsiones que afectan tanto la comercialización como la recaudación.
Recientemente, el dueño de la marca de electrodomésticos Peabody, Dante Do Sun Choi, expresó en una entrevista que “la ilegalidad ha tomado el mercado”. Se refirió a la “bolivarización” de la economía argentina, indicando que “el 70% de la industria de electrodomésticos es contrabando”. “Hoy la producción dejó de ser viable, ni siquiera importar conviene, salvo subfacturando”, remarcó.
Este tema ha motivado a la Unión Industrial Argentina (UIA) a impulsar una agenda de trabajo con diferentes áreas oficiales, buscando reforzar los controles y actualizar el marco normativo. Uno de los ejes principales de esta agenda es la necesidad de introducir cambios en el Código Aduanero, en coordinación con la Aduana, con el objetivo de incorporar herramientas más eficaces para enfrentar el ingreso ilegal de productos.
En paralelo, se ha implementado el Sistema de Vigilancia del Mercado, en conjunto con la Subsecretaría de Defensa del Consumidor. A través de este mecanismo, las empresas presentan listados de comercios donde detectan venta de productos de origen ilegal y las autoridades realizan fiscalizaciones junto con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
Sin embargo, uno de los principales desafíos sigue siendo el ámbito digital. Desde la UIA han indicado que aún no se ha logrado establecer un mecanismo efectivo para controlar la comercialización a través de redes sociales y plataformas online, donde se concentra una parte significativa de las ventas informales.
El contrabando y los controles aduaneros en Argentina 2026 se han convertido en temas críticos que requieren atención urgente para salvaguardar la economía y la industria nacional.
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