Desaceleración de la inflación sin impacto en el consumo

A pesar de que la inflación se desaceleró a un 2,6% en abril, desde el 3,4% de marzo, las ventas continúan en declive tanto en comparación interanual como respecto al mes anterior. En términos mensuales, el consumo se redujo un 4,7% en comparación con marzo, afectando a prácticamente todos los canales de venta.

Supermercados y mayoristas, los más afectados

Las grandes cadenas de supermercados han sido uno de los sectores más golpeados, con una caída del 4,5% en ventas interanuales en abril y un descenso acumulado del 5,2% en el primer cuatrimestre. Los mayoristas también han registrado una baja del 4,5%, mientras que los kioscos y comercios tradicionales han visto una caída del 4,8%. En los autoservicios independientes, las ventas cayeron un 3% interanual, acumulando una retracción del 4% entre enero y abril.

Productos más afectados

Dentro de los supermercados, los productos impulsivos, como golosinas, han sido los más perjudicados, con una caída del 14,1% en comparación con abril del año pasado. También se han registrado bajas significativas en alimentos perecederos (-10,5%) y bebidas sin alcohol (-6,4%). Sin embargo, las bebidas alcohólicas y algunas bebidas sin alcohol en canales específicos han logrado mantenerse en terreno positivo.

El e-commerce como el único canal en crecimiento

En medio de este panorama negativo, el comercio electrónico ha destacado como el único canal con un crecimiento notable, registrando un aumento interanual del 40,4% en abril. Este canal se ha consolidado como el formato de mayor expansión dentro del consumo masivo en abril, con el rubro de alimentos liderando las ventas online, representando más del 60% del total comercializado.

Presión sobre el ingreso disponible

El deterioro del consumo está vinculado a la presión sobre el ingreso disponible de las familias. Aunque la inflación ha comenzado a desacelerarse, el aumento de gastos fijos, como tarifas y servicios, sigue absorbiendo una parte creciente de los ingresos. Un informe de Equilibra indica que el ingreso disponible ha caído un 12% en marzo en comparación con el promedio de enero a septiembre de 2023, lo que ha llevado a los consumidores a adoptar un comportamiento más defensivo, priorizando compras esenciales y reduciendo gastos considerados no imprescindibles.