El repunte de la actividad muestra una nueva grieta
En Argentina, el consumo presenta dos realidades casi opuestas. Históricamente, los sectores económicos se comportaban de manera similar, reflejando la marcha de la actividad económica. Durante las crisis, las ventas de vehículos y propiedades caían, y lo mismo sucedía en los shoppings y supermercados. Sin embargo, en 2025, la situación es diferente. Gracias a factores como la disminución de la inflación, la apreciación del tipo de cambio y el regreso del crédito, se han registrado cifras récord en la compra de propiedades, autos y electrodomésticos, así como un aumento en los viajes al exterior y la llegada de marcas internacionales a Buenos Aires.
Contrastes en el consumo
A pesar de estos logros, las ventas en supermercados y mayoristas no han logrado despegar. En sectores como el de bebidas alcohólicas y carne, las cifras siguen siendo negativas, lo que indica que la reactivación económica no está alcanzando a todos los hogares. Este fenómeno refleja una clara división en el consumo: mientras un 30% de la población accede a créditos y puede permitirse lujos, el 70% restante enfrenta dificultades económicas y se ve obligado a ajustar sus gastos.
Guillermo Oliveto, CEO de la consultora W, destaca que estamos ante una sociedad dual. “Los hogares que han logrado adaptarse a la inflación y tienen acceso al crédito son solo una parte de la población. La mayoría vive en una cultura del ‘no’”, señala. A pesar de que la pobreza ha disminuido del 52% al 38%, el empleo formal se ha estancado, lo que agrava la situación de muchos argentinos.
Un consumo en dos velocidades
El economista Lorenzo Sigaut Gravina menciona que hay un boom en bienes duraderos e importados, impulsado por la apreciación del dólar y el acceso al crédito. Sin embargo, el consumo masivo sigue sin recuperarse tras el impacto de 2024. La consultora Kantar proyecta un incremento del 2% en las ventas de productos de consumo, lo que no alcanza a compensar la caída del año anterior.
Más que un simple crecimiento, se observa una fragmentación en el consumo según el nivel socioeconómico. La clase media y alta están viendo un aumento en sus compras, mientras que la clase baja enfrenta una caída en sus consumos. Esto se traduce en un panorama donde solo un 5% de las categorías de productos crecieron en hogares de bajos ingresos, en contraste con el 79% en los hogares de ingresos altos y medios.
Las dos caras del consumo
Los empresarios también sienten la incertidumbre. Armando Farina, presidente de Cadam, menciona que aunque las toneladas de productos vendidos son similares a las del año pasado, hay un cambio en los hábitos de compra. “Los hogares están optando por marcas más económicas”, explica. Por su parte, Jonathan Gerszberg, presidente de Dreamco, asegura que la recuperación es lenta pero optimista, con una inversión de US$10 millones para el año.
La situación es compleja. A pesar de que algunos sectores muestran signos de crecimiento, otros siguen estancados. La evolución del consumo en Argentina es un reflejo de una economía que, aunque se recupera, lo hace de manera desigual. La clave está en cómo se gestionan estos cambios y cómo se logra que los beneficios de la reactivación lleguen a todos los hogares.
En este contexto, el análisis de las dos realidades del consumo se vuelve crucial para entender el futuro económico del país. La polarización en el acceso a bienes y servicios podría marcar la pauta de cómo se desarrollará el mercado en los próximos años.
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