domingo 08 febrero 2026

La tensión política entre Javier Milei y los gobernadores debilita la estrategia económica, complica la meta de inflación y mantiene restricciones en el mercado cambiario, mientras se demoran las reformas estructurales

Las recientes declaraciones del ministro Luis Caputo, en las que sugirió que «si el dólar está barato, comprá campeón», han dado inicio a una escalada en el tipo de cambio. Aunque este aún se mantiene dentro de la banda establecida por el Gobierno, las expectativas de los agentes económicos podrían verse afectadas. Algunos analistas sostienen que el tipo de cambio flota libremente dentro de esta banda, pero la realidad es que el verdadero tipo de cambio sigue siendo incierto debido a las restricciones vigentes para las empresas.

La normativa del Banco Central, que regula el comercio exterior y los cambios, se extiende a 202 páginas, lo que complica la percepción de un mercado de cambios libre. Además, las empresas que han acumulado utilidades y dividendos no tienen acceso al mercado oficial para girar divisas al exterior, lo que representa un obstáculo significativo. Se estima que estas utilidades ascienden a aproximadamente USD 10.000 millones.

Si las empresas pudieran adquirir dólares libremente para transferir utilidades, el tipo de cambio resultante sería diferente. Sin embargo, deben aceptar un Bopreal y transferir utilidades de manera escalonada según lo permita el BCRA. Aunque tienen la opción de recurrir al mercado financiero para adquirir dólares, las regulaciones prohíben el giro de utilidades y dividendos por canales alternativos, lo que se considera una fuga no autorizada.

Las intervenciones del BCRA en el mercado de futuros también son relevantes, ya que buscan influir en el mercado de contado. Esto confirma que el tipo de cambio argentino no es de libre flotación, sino que se ajusta más a la definición de flotación sucia.

El aumento del tipo de cambio no puede atribuirse únicamente a las leyes aprobadas recientemente en el Senado, ya que la tendencia al alza se ha venido observando desde antes. La tensión política entre Milei y los gobernadores probablemente prolongará la inestabilidad en el mercado cambiario y afectará directamente el Índice de Precios al Consumidor (IPC) hasta octubre.

El Gobierno busca llegar a las elecciones con un IPC que crezca cerca de un uno por ciento mensual. Sin embargo, el incremento del tipo de cambio impacta en el costo de insumos importados, lo que dificulta alcanzar la meta oficial. A pesar de esto, es poco probable que esto afecte el resultado electoral, a menos que se produzca un desborde cambiario significativo acompañado de una aceleración inflacionaria.

El oficialismo tiene garantizada una elección legislativa favorable, ya que cualquier banca obtenida será ganancia neta. Sin embargo, incluso con un resultado electoral positivo, es poco probable que logre una mayoría en ambas Cámaras, lo que complicaría la aprobación de sus proyectos.

Si la confrontación con los gobernadores continúa, el Gobierno no podrá avanzar en reformas estructurales clave, como las impositivas, laborales o previsionales. La posibilidad de un peso fuerte antes de implementar estos cambios y sin una mayoría legislativa es ilógica.

En una economía desregulada, con una legislación laboral que fomente la contratación y una política tributaria amigable, se esperaría una apreciación del peso impulsada por nuevas inversiones. Sin embargo, se está intentando forzar un peso fuerte sin las reformas necesarias, lo que podría resultar en más desempleo y cierre de empresas.

En conclusión, aunque el oficialismo podría obtener un buen resultado electoral en octubre, no logrará mayorías en el Congreso. Si persiste el maltrato hacia los gobernadores, será difícil obtener las leyes necesarias para revertir la decadencia. Además, el FMI podría exigir que el Gobierno levante el cepo y reduzca la intervención en el mercado de futuros después de las elecciones.

Con este panorama, es probable que el tipo de cambio continúe en alza y el IPC muestre incrementos. La solución requiere que Milei reduzca la confrontación con los gobernadores para avanzar en reformas clave, si no es ahora, al menos después de las elecciones.

“Flotación sucia”, reformas bloqueadas y gobernadores enfrentados: la economía argentina necesita consensos para evitar una nueva crisis.

Roberto Cachanosky

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