La prohibición de exportaciones de combustibles fue anunciada por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China. Esta restricción incluye envíos de nafta, diésel y combustible de aviación. La medida se aplica a los cargamentos que aún no habían pasado por la aduana hasta el 11 de marzo, lo que significa que cualquier envío pendiente está sujeto a esta nueva normativa.

La decisión de China se produce en un contexto donde las grandes petroleras del país habían planeado aumentar sus exportaciones en los meses de febrero y marzo, aprovechando los márgenes más altos debido a una pausa estacional en la demanda interna durante el Año Nuevo Lunar. Sin embargo, la situación actual ha llevado a un cambio drástico en la política de exportación.

Los operadores habían anticipado que las exportaciones de combustibles en marzo podrían alcanzar entre 2,2 y 2,3 millones de toneladas, un incremento significativo en comparación con las cifras de febrero. No obstante, hasta ahora, los datos indican que China ha exportado solo 50.000 toneladas métricas de gasolina, 300.000 toneladas de diésel y 300.000 toneladas de combustible para aviones en lo que va del mes.

La prohibición también se extiende más allá de una medida previa que instaba a las refinerías a no aceptar nuevas exportaciones y a cancelar los envíos ya comprometidos. Sin embargo, se ha aclarado que el combustible para aviones destinado al repostaje no se incluye en esta prohibición.

La situación actual refleja la creciente preocupación de China por asegurar su propio suministro de combustible en un momento de inestabilidad global. A medida que las tensiones en el Medio Oriente continúan, la estrategia de China de restringir las exportaciones de combustibles es un intento de salvaguardar su mercado interno y garantizar que haya suficiente combustible disponible para sus necesidades.

Con esta decisión, China reafirma su posición como el mayor importador de petróleo del mundo, mientras que también busca equilibrar su papel como uno de los principales exportadores de combustibles. La medida podría tener repercusiones significativas en el mercado global de petróleo, especialmente en un momento en que los precios son volátiles debido a la incertidumbre geopolítica.