jueves 27 agosto 2026

 

crédito hipotecario

El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó este miércoles un ambicioso plan destinado a impulsar el acceso a la vivienda en Argentina. La iniciativa contempla la utilización de $2 billones provenientes del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para otorgar fondeo a los bancos y así dinamizar el otorgamiento de préstamos para la compra de inmuebles. El anuncio fue realizado en una conferencia de prensa en la que también participaron el vicedirector del Banco Central, Baltasar Felipe Romero Krause, y el director del FGS, Juan Cruz Michele.

Según explicó Caputo, el objetivo central es atacar un problema de larga data en el sistema financiero argentino: el descalce entre los depósitos de corto plazo que captan los bancos y los plazos extendidos que requieren los préstamos para vivienda. En ese sentido, la medida apunta a brindar a las entidades financieras una fuente de financiamiento de mediano y largo plazo que les permita expandir su cartera de manera sostenida.

Un problema estructural que el Gobierno busca resolver

Durante la presentación, Caputo fue contundente al describir la magnitud del problema. “El stock de créditos hipotecarios en Argentina apenas representa dos puntos del Producto Bruto Interno”, afirmó el titular del Palacio de Hacienda. El dato resulta llamativo si se lo compara con el de otros países de la región y del mundo: en Chile ese indicador ronda el 27%, mientras que en los Estados Unidos llegó a representar el 75% del PBI. “Hay un margen de crecimiento realmente muy, muy grande”, sostuvo el ministro.

Esta brecha histórica se explica, en parte, por la dificultad estructural que enfrentan los bancos para ofrecer financiamiento a 15, 20 o 25 años cuando sus pasivos son esencialmente de corto plazo. El plan busca resolver exactamente esa tensión, proveyendo liquidez desde el FGS para que las entidades puedan prestar a los plazos que una hipoteca requiere sin asumir un descalce insostenible.

El rol del FGS y del Banco Central

Caputo fue cuidadoso en delimitar las responsabilidades de cada actor dentro del esquema. “La función del FGS no es correr ningún riesgo crediticio de personas humanas, ese es el trabajo de los bancos”, aclaró. El fondo simplemente proveerá liquidez a las entidades financieras, mientras que son los bancos quienes deberán evaluar a cada solicitante, otorgar el crédito hipotecario y asumir las consecuencias propias del negocio.

Por su parte, el Banco Central cumplirá un rol organizador y supervisor. Según precisó Romero Krause, la autoridad monetaria se encargará de coordinar las licitaciones junto al FGS y de supervisar que los bancos “cumplan con la obligatoriedad de los fondos para otorgar hipotecas en un plazo determinado”.

Las condiciones del plan: tasas, plazos y montos

El esquema previsto contempla que los $2 billones totales se adjudiquen de manera progresiva mediante licitaciones de $200.000 millones cada una. Caputo confirmó que la primera licitación está prevista para la semana próxima, momento a partir del cual se evaluará la velocidad con la que los bancos generen nuevas hipotecas.

Dos tramos de fondeo para los bancos

El fondeo que recibirán las entidades financieras se estructura en dos tramos diferenciados:

El primero tiene un plazo de un año y una tasa de UVA más un spread mínimo del 2,50%. El segundo tramo es a cinco años y establece una tasa de UVA más un spread mínimo del 4,50%. Esta estructura busca ofrecer opciones a los bancos según sus necesidades de calce con sus propias carteras.

Condiciones para el tomador del crédito hipotecario

En lo que respecta a las familias que accedan a los préstamos, las condiciones definidas son las siguientes: la tasa máxima que podrán cobrar los bancos es de UVA + 7,50%, el plazo mínimo del crédito hipotecario será de 15 años y el monto máximo equivaldrá a 150.000 UVA por operación.

Para ilustrar el alcance práctico del plan, Caputo brindó un ejemplo concreto: para adquirir una vivienda valuada en 106.667 dólares, el hogar deberá acreditar ingresos de aproximadamente $3.460.391 pesos, la cuota inicial será de $865.089 pesos, la tasa aplicada será de UVA + 7% y el plazo del préstamo se extenderá a 25 años.

El impacto esperado: 17.000 familias beneficiadas en una primera etapa

“Este monto que estaríamos licitando de $2 billones daría soluciones habitacionales para 17.000 o 18.000 familias”, sostuvo Caputo durante la conferencia. La cifra, aunque significativa, es considerada por el equipo económico como un punto de partida de un proceso de expansión más amplio y sostenido del mercado inmobiliario financiado con crédito privado.

El plan surge en un contexto en el que los préstamos UVA, que venían mostrando un dinamismo considerable desde su relanzamiento, comenzaron a registrar una desaceleración en los últimos meses. El equipo económico busca revertir esa tendencia dotando al sistema bancario de un fondeo más adecuado para sostener el ritmo de colocación.

Para el ministro, la iniciativa “va a ser un impulso muy importante para el desarrollo de este mercado y para la economía en general”. El Gobierno confía en que, al resolver el problema del descalce de plazos, los bancos podrán ofrecer condiciones más competitivas y previsibles, y que eso se traduzca en una mayor demanda de crédito hipotecario por parte de las familias argentinas que hoy no tienen acceso a la vivienda propia.

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